Nuevamente, la crisis del ejército estadounidense es notoria después del fracaso de la guerra del régimen de Trump contra Irán.
El portaaviones USS Abraham Lincoln acumula más de 250 días en alta mar en el marco del conflicto con Irán, una de las misiones más extensas para la Marina estadounidense en décadas. Durante este período, se han documentado al menos dos incidentes de salud mental grave, incluido el intento de un marinero de lanzarse al mar en agosto pasado, quien fue rescatado tras una hora en el agua.
Familiares de los tripulantes han denunciado condiciones críticas a bordo, con testimonios que hablan de racionamiento de alimentos, desmoralización generalizada y mensajes desgarradores de los efectivos, como el de un marinero que escribió a su esposa: “No sé si podré terminar esta misión”.
A pesar de las crecientes evidencias, el presidente Donald Trump ha minimizado la situación al ser cuestionado por los medios. “No, no están preocupados. Ese barco se está moviendo”, declaró, y al preguntársele si el despliegue había durado demasiado, respondió tajante: “No. Ni mucho menos”. En la misma línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha desestimado los reportes periodísticos calificándolos como una “caracterización errónea”, mientras que el Comando Central de EE.UU. insiste en que la tripulación “sigue siendo resiliente y resuelta”, pese a las alarmas encendidas por organizaciones de familiares y legisladores.
La crisis ha llevado a senadores como el demócrata Richard Blumenthal a exigir respuestas al Pentágono y a solicitar una visita bipartidista al buque para constatar las condiciones en persona. Expertos como el vicealmirante retirado Robert Murrett han advertido que los despliegues prolongados sin escalas en puerto aumentan significativamente los riesgos de salud mental entre los efectivos. Mientras la administración Trump insiste en que todo está bajo control, los testimonios de los propios marineros y sus familias revelan una realidad muy distinta: la de una tripulación agotada, desatendida y atrapada en un conflicto que parece no tener fin a la vista.












