Ayer me armé de valor y decidí comprar un automóvil de agencia. Analicé primero qué tipo de vehículo comprar y a quién.
Primero, me decidí por un vehículo híbrido enchufable.
Segundo, no comprar el auto a quienes promueven la guerra y la destrucción de la humanidad a través del genocidio y la venta de armas.
¿Qué opciones tenía? Básicamente, los autos chinos y rusos, en ese orden.
Yo soy de la idea de que, en la medida de las posibilidades de cada persona, podemos enviar un contundente mensaje a las fábricas de autos que, a través de sus países de origen, promueven las guerras y los genocidios en diferentes partes del mundo.
La decisión fue la compra de un auto de origen asiático, híbrido enchufable, marca Geely, que me da 1100 kilómetros de autonomía; es decir, alrededor de un kilómetro por cada peso mexicano. Además, con esta compra se fomenta el ingreso a las compañías de un país que se esmera en contener a los genocidas de la humanidad.
Me siento muy satisfecho con la compra. Quiero pedir a quienes lean este breve mensaje que recapaciten antes de tomar una decisión de este tipo, para no hacer el caldo gordo a los genocidas.
P. D.: Porque, además de vender carros caros y malos, parte de esos ingresos son para promover las guerras.













