Las autoridades federales mantienen vigilada a una célula de normalistas “radicales” vinculada a las protestas y al respaldo de la CNTE.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) logró identificar a los cabecillas de un grupo disidente de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, los cuales pretendían ingresar explosivos artesanales al campamento de la CNTE.
Como se informó previamente, la tarde del lunes se decomisaron 59 artefactos explosivos durante la inspección de un autobús proveniente de Guerrero, en la caseta de cobro de Tlalpan.

No obstante, informes de inteligencia señalan que este grupo habría ordenado la fabricación de hasta mil dispositivos.

A raíz de estos hechos, la SSPC continúa con las indagatorias sobre el comportamiento de esta facción de normalistas.
La dependencia precisó que fue identificado Jesús García Estrada, alias “El Coquillo”, presidente del Comité de Lucha de la normal rural, como uno de los principales organizadores de la logística.
También se menciona a un agente externo: Juan Miguel Hernández Carbajal, alias “El Padrino” o “El Mamado”, señalado por promover acciones violentas y por fundar el grupo “Los otros desaparecidos de Ayotzinapa”, luego de diferencias económicas con los familiares de los 43 normalistas.
Las autoridades indicaron que la Fiscalía General de la República (FGR) integra varias carpetas de investigación para deslindar responsabilidades en la fabricación, transporte y posible uso de los artefactos asegurados, así como el origen de los recursos que habrían financiado las actividades de esa célula.
Las pesquisas en curso buscan confirmar si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) habría aportado dinero a las operaciones del Comité Estudiantil de Ayotzinapa, que lidera “El Coquillo”.
Una de las hipótesis centrales de los servicios de inteligencia apunta a posibles vínculos con actores políticos de Guerrero, específicamente con el PRI estatal y con el senador Manuel Añorve Baños. Se analiza la posibilidad de que hayan suministrado recursos para movilizaciones o actos de alteración del orden en la Ciudad de México.
Ante estas acusaciones, el legislador priista negó rotundamente cualquier relación, calificando los señalamientos como “una gran mentira” y una “estupidez”.
Añorve sostuvo que, históricamente, estos movimientos estudiantiles y magisteriales radicales han estado vinculados o respaldados por fuerzas políticas cercanas a Morena y sus aliados. Asimismo, aseguró que su partido no ha recibido apoyo de dichos sectores y sugirió que las acusaciones actuales buscan desviar la atención debido a protestas que se habrían escapado del control del gobierno de Sheinbaum.















