La seguridad y el combate al crimen organizado se colaron en una celebración diplomática. Durante la cena anual organizada por la American Society of Mexico (AMSOC) con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, el presidente del organismo, Larry Rubin, propuso la creación de un nuevo mecanismo binacional para enfrentar a las organizaciones criminales que operan a ambos lados de la frontera.
Ante empresarios, representantes de la comunidad binacional y destacados políticos de oposición, Rubin planteó la necesidad de impulsar un Tratado de Lucha Contra el Crimen (TLCC), una iniciativa que, dijo, debería alcanzar un nivel de cooperación similar al que el T-MEC logró en materia económica.
“Así como el tratado de libre comercio transformó la manera en que nuestras economías colaboran, hoy solicitamos un nuevo nivel de cooperación para enfrentar juntos a todo aquel que amenaza nuestra seguridad y nuestra prosperidad”, afirmó el dirigente empresarial.
El planteamiento surgió en una velada marcada por la ausencia del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien había confirmado su asistencia. A través de un mensaje en video, explicó que debió regresar a Washington para atender asuntos relacionados con la relación bilateral, la cual calificó como “fuerte” y “benéfica” para ambos países.
Rubin sostuvo que México tiene el potencial para convertirse en uno de los principales destinos de inversión del mundo durante esta década, pero advirtió que ese objetivo depende de factores como la confianza institucional, el estado de derecho y la certeza jurídica. En ese contexto, señaló que el crimen organizado representa uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico compartido.
“El crimen organizado destruye vidas en ambos lados de la frontera, el lavado de dinero afecta nuestras economías y ningún país puede resolver por sí solo un problema que es, por naturaleza, trasnacional”, expresó.
El empresario insistió en que una mayor coordinación entre ambos gobiernos no implicaría una pérdida de soberanía, sino un fortalecimiento de las capacidades para enfrentar amenazas comunes.
La cena reunió a figuras relevantes de la oposición mexicana, entre ellas el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas; el líder nacional del PAN, Jorge Romero Herrera; la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán; así como los senadores Ricardo Anaya Cortés y Lilly Téllez. También asistieron Rosario Robles Berlanga, Mariana Gómez del Campo y Sergio Mayer Bretón.
En representación de la embajada estadounidense acudió Silvio González, ministro consejero para diplomacia pública, mientras que el sector empresarial estuvo representado, entre otros, por José Medina Mora Icaza.
La propuesta del denominado “TLCC” surge en un momento en que la seguridad se ha convertido en uno de los temas centrales de la relación entre México y Estados Unidos, particularmente por el impacto del narcotráfico, el tráfico de armas y las redes de lavado de dinero que operan en la región.















