Claudia Sheinbaum, presidenta de México aseguró que el Gobierno federal mantiene una estrategia permanente para reducir el precio del jitomate en el país, luego de que en semanas recientes el kilogramo alcanzara costos de hasta 58 pesos en promedio nacional e incluso hasta 100 pesos en algunas regiones.
Durante su conferencia, explicó que desde hace casi un mes diversas dependencias federales, productores, centrales de abasto y cadenas de autoservicio trabajan en un acuerdo conjunto para contener los precios y evitar prácticas especulativas que afectan tanto a consumidores como a agricultores.
La mandataria señaló que el aumento en el precio del jitomate respondió a varios factores, entre ellos una menor siembra durante este año, una plaga que afectó la producción en Sinaloa —principal estado productor del país— y problemas sanitarios en Florida, Estados Unidos, que también impactaron el mercado regional.
Sin embargo, destacó que las acciones emprendidas ya comienzan a mostrar resultados. Según datos presentados por las autoridades, el precio promedio nacional pasó de 58 a 48 pesos por kilogramo, con la expectativa de que continúe disminuyendo en las próximas semanas.
Uno de los principales objetivos del acuerdo firmado con productores de 18 estados consiste en reducir la cadena de intermediarios. Actualmente, explicó, el jitomate suele pasar por varios actores antes de llegar a centrales de abasto, mercados o tiendas de autoservicio, lo que encarece el producto.
La propuesta gubernamental busca que los agricultores establezcan acuerdos directos con los puntos de venta desde el momento de la siembra, facilitando la comercialización y evitando costos adicionales derivados de la intermediación.
Además, se acordó que la producción destinada al mercado nacional tenga prioridad antes de la exportación, con el fin de evitar desabasto interno y presiones sobre los precios. La medida sigue una lógica similar a la implementada anteriormente para el maíz.
La presidenta también adelantó que se trabaja en apoyos para reducir el costo de los insumos agrícolas y en programas de capacitación que permitan elevar la productividad del cultivo. El objetivo es que durante la próxima cosecha exista una mayor oferta de jitomate en el mercado nacional.
Aunque evitó estimar un precio específico para los próximos meses, sostuvo que un incremento en la producción deberá reflejarse en una reducción del costo para los consumidores. “Si hay más producción de jitomate, van a bajar los precios”, afirmó.















