La presidenta Claudia Sheinbaum abrió un nuevo frente de discusión desde Palacio Nacional: el poder de las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial en la política, la democracia y la vida cotidiana.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que, pese a las tensiones recientes, la relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus mejores momentos, pero advirtió sobre sectores que, afirmó, buscan deteriorar la comunicación bilateral.
En ese contexto, Sheinbaum señaló que parte de la campaña en contra de su administración se mueve en un ecosistema digital donde “el dinero es lo que más cuenta”, y cuestionó la aparente neutralidad de las redes sociales.
“Parece que en las redes sociales hay solamente un debate político entre distintos puntos de vista, pero hay mecanismos que orientan la conversación”, afirmó.
La presidenta puso sobre la mesa un tema que, adelantó, seguirá desarrollando en los próximos días: quién controla las plataformas digitales, cómo operan sus algoritmos y qué impacto tienen en la conversación pública.
“Las plataformas no son de los Estados, son probablemente el esquema de comunicación menos regulado del mundo y hoy tienen muchísima influencia”, sostuvo.
Para respaldar su planteamiento, Sheinbaum recurrió a una reciente encíclica del papa León XIV, de la que leyó diversos fragmentos relacionados con justicia social, tecnología, inteligencia artificial y migración, dejando fuera —aclaró— las partes doctrinales por respeto a la separación entre Iglesia y Estado.
Entre los pasajes destacados, retomó el señalamiento de que “la justicia social debe confrontarse también con el ambiente creado por las tecnologías digitales”, así como advertencias sobre nuevas formas de exclusión derivadas del acceso desigual a la tecnología, la vigilancia invasiva y los algoritmos que reproducen prejuicios y discriminación.
La mandataria también enfatizó las reflexiones del pontífice sobre inteligencia artificial, particularmente el riesgo de delegar decisiones humanas sensibles a sistemas automatizados.
“Las decisiones que afectan derechos, reputación, oportunidades o libertades no pueden quedar totalmente en manos de sistemas que no conocen la compasión, la misericordia ni la posibilidad de cambio humano”, resumió.
Sheinbaum destacó además los cuestionamientos sobre el uso aparentemente “neutral” de la inteligencia artificial, al advertir que los sistemas pueden reflejar las posiciones ideológicas de quienes los diseñan y programan.
Más allá del ámbito político, la presidenta llamó a abrir una conversación nacional sobre el uso cotidiano de las redes sociales, especialmente entre niñas, niños y adolescentes, por los efectos que pueden tener en la ansiedad, el acceso a la información y la construcción de percepciones sociales.
“Es un cuestionamiento muy profundo de los algoritmos y de las redes”, concluyó, al anunciar que su gobierno continuará abordando el tema durante la semana.














