La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó su informe por los primeros dos años de gobierno para lanzar una de sus críticas más severas hacia Estados Unidos. Desde el escenario, acusó intentos de injerencia en asuntos internos de México y cuestionó si recientes acciones impulsadas desde Washington buscan combatir a la delincuencia o influir en la vida política del país.
Ante miles de asistentes, la mandataria defendió la soberanía nacional y advirtió que México no aceptará presiones externas ni decisiones impuestas desde el extranjero.
“México no es de nadie”, afirmó al señalar que cuando desde otro país se pretende definir culpabilidades, presionar instituciones o intervenir en temas que corresponden únicamente a los mexicanos, se vulnera la independencia nacional.
Sheinbaum hizo referencia a la presencia de agentes estadounidenses en territorio nacional sin acreditación oficial y criticó la solicitud de extradición contra diez mexicanos, entre ellos un senador en funciones, un gobernador y un alcalde, sin que se hicieran públicas las pruebas que sustentan las acusaciones.
“¿Es interés por ayudar a México a combatir la delincuencia o quizás para intervenir en las elecciones?”, cuestionó.
La presidenta también alertó sobre nuevas formas de injerencia promovidas por sectores de la ultraderecha internacional, las cuales, dijo, operan mediante campañas digitales, cuentas falsas y plataformas globales con capacidad de influir en la opinión pública.
Con este mensaje, Sheinbaum colocó la defensa de la soberanía mexicana como uno de los ejes centrales de su informe y elevó el tono de sus cuestionamientos hacia Washington.















