A poco más de dos horas de la Ciudad de México, en el municipio de Villa de Allende, se esconde un espacio donde la naturaleza y la fantasía conviven: Valle Escondido de la Hacienda.
Ubicado al poniente del Estado de México, rumbo a la comunidad de Los Berros y muy cerca de zonas naturales como la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, este sitio se encuentra sobre la carretera Zitácuaro–Michoacán, a la altura del kilómetro 56.
Rodeado de lagos, senderos y vegetación abundante, el lugar ofrece una experiencia tranquila, marcada por el sonido de las aves y el movimiento del viento entre los árboles. Sin embargo, lo que realmente sorprende es la presencia de un castillo de estilo medieval que emerge en medio del paisaje, como si fuera parte de un cuento.
Este complejo es resultado de un proyecto de recuperación ambiental desarrollado a lo largo de más de 20 años. En sus aproximadamente 15 hectáreas alberga más de una docena de lagos, así como diversas especies de flora y fauna, entre ellas aves migratorias, reptiles y anfibios.
En el corazón del lugar se levanta el castillo, al que se accede a través de un puente de piedra que refuerza su estética medieval. En su interior, se puede subir hasta el punto más alto para obtener una vista panorámica del entorno natural.
Además de recorrer sus senderos, los visitantes pueden disfrutar de una tarde tranquila en contacto con la naturaleza. El sitio también se ha convertido en escenario frecuente para sesiones fotográficas, desde parejas hasta celebraciones como quinceañeras, gracias al contraste entre jardines, espejos de agua y la silueta del castillo reflejada en los lagos.
Valle Escondido de la Hacienda abre de lunes a domingo, en un horario de 10:30 a 16:30 horas, con un costo de entrada de 100 pesos por persona.
Más que un destino, este espacio ofrece una pausa: un lugar donde el paisaje, el silencio y la arquitectura invitan a desconectarse por unas horas y adentrarse en un entorno que parece sacado de la imaginación.





















