Ariadna Montiel fue electa oficialmente como nueva presidenta nacional de Morena durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario, celebrado este domingo 3 de mayo. Con ello, releva a Luisa María Alcalde, quien dejará la dirigencia del partido para asumir la titularidad de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal.
En su primer mensaje como líder nacional, Montiel llamó a la militancia a cerrar filas y preservar la unidad del movimiento frente a los retos políticos por venir. “Porque luchamos juntos, jamás nos van a dividir”, afirmó ante miles de congresistas, al destacar que la fortaleza de Morena radica en su organización territorial y en su cercanía con la ciudadanía.
La nueva dirigente recordó las luchas electorales de 2006 y 2012, así como la fundación de Morena en 2010, al señalar que esos momentos consolidaron la convicción de un movimiento que, en apenas cuatro años, logró convertirse en la principal fuerza política de México y en un referente para América Latina.
“Somos quienes hemos recorrido casa por casa y nunca hemos dejado de estar del lado del pueblo”, expresó, al subrayar que Morena surgió del pueblo organizado y no de las élites políticas o económicas.
Ariadna Montiel, nacida el 29 de mayo de 1974 en la Ciudad de México, es arquitecta por la Universidad Nacional Autónoma de México y una de las figuras más cercanas al proyecto de la Cuarta Transformación. Antes de asumir la dirigencia partidista, se desempeñó como secretaria de Bienestar entre 2022 y 2026, además de haber sido subsecretaria de la dependencia, diputada federal y directora de la Red de Transporte de Pasajeros de la Ciudad de México.
Como parte de la renovación de la dirigencia, Morena también formalizó el nombramiento de Citlalli Hernández como secretaria de Elecciones y de Óscar del Cueto García como nuevo secretario de Finanzas, en sustitución de Iván Herrera Zazueta.
La gestión de Ariadna Montiel al frente de Morena se extenderá hasta el 1 de octubre de 2027. Entre sus principales desafíos estarán fortalecer la unidad interna, consolidar la estructura territorial del partido, mantener la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados y preparar a Morena para la disputa de entre 15 y 17 gubernaturas en las elecciones intermedias.














