En una mañanera llena de sonrisas, curiosidad y sueños, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, protagonizó un emotivo encuentro con niñas y niños, quienes aprovecharon la celebración del Día del Niño para hacerle preguntas sobre sus anhelos, la educación y el cuidado del planeta.
Con la sinceridad que caracteriza a la infancia, un pequeño le preguntó si alguna vez soñó con ser presidenta de México. La mandataria respondió que, cuando era niña, su sueño era muy distinto: quería ser maestra universitaria y también bailarina. “Nunca me imaginé ser presidenta”, confesó, despertando la sorpresa y admiración de los asistentes.
Al ser cuestionada sobre el mejor consejo para alcanzar sus metas, Sheinbaum dejó un mensaje inspirador para todas las infancias del país: nunca rendirse. Señaló que, por más difícil que parezca el camino, siempre es importante levantarse, seguir adelante y luchar por aquello que se desea.
“Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a soñar”, expresó, al subrayar que cada uno puede aspirar a convertirse en lo que imagine y desee para su futuro.
La conversación también abrió espacio para reflexionar sobre el medio ambiente. Ante la pregunta de cómo mejorar la educación para aprender a cuidar la naturaleza, la presidenta propuso que sean las propias niñas y niños quienes participen con ideas y sugerencias para enriquecer los planes de estudio y los libros escolares. La iniciativa buscará incorporar sus voces en temas como la protección del entorno y la conciencia ecológica.
La jornada cerró con una sorpresa especial: la presentación del grupo infantil Patita de Perro, que puso a cantar y bailar a las y los asistentes con su música, en un festejo que combinó alegría, aprendizaje y esperanza.















