El bloqueo al bloqueo naval decretado por Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz comenzó a aplicarse el lunes a las 10 a.m. (EST) por orden de Donald Trump. No obstante, en pocas horas la medida mostró fisuras: al menos cuatro buques relacionados con Irán y uno con China lograron atravesar la zona sin ser interceptados.
Trump había indicado que la Marina estadounidense debía inspeccionar e impedir el paso de cualquier embarcación en aguas internacionales que hubiera realizado pagos a Irán. Más tarde, el Pentágono aseguró que el bloqueo se ejecutaría sin distinción de banderas, afectando a todos los barcos que transitaran hacia o desde puertos iraníes.
A pesar de estas advertencias, análisis de datos de seguimiento marítimo revelaron que cuatro embarcaciones vinculadas a Irán cruzaron el estrecho sin contratiempos: dos durante el lunes y otras dos en horas nocturnas.
Entre los casos más destacados se encuentra el petrolero Rich Starry, sancionado previamente por Estados Unidos bajo otra identidad, que atravesó la ruta marítima poco después de iniciada la operación. Asimismo, el buque Elpis —también sancionado— logró pasar tras zarpar, presuntamente, desde el puerto iraní de Bushehr.
El Rich Starry, además, está vinculado a intereses chinos, lo que elevó el tono diplomático. El gobierno de China calificó el bloqueo como una acción “irresponsable y peligrosa”, mientras que su presidente, Xi Jinping, advirtió que el mundo no debe retroceder a dinámicas de fuerza sin reglas claras.
Aunque los datos de rastreo respaldan estos cruces, aún no se descarta que algunas embarcaciones hayan empleado “spoofing”, una técnica que altera las señales de ubicación para ocultar su posición real.
Especialistas en energía y geopolítica han cuestionado la estrategia de Washington. Consideran que responder al bloqueo parcial iraní con una medida similar podría intensificar las tensiones y agravar la volatilidad en el suministro global de petróleo, en una de las rutas comerciales más sensibles del planeta.















