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La fe que se representa: el viacrucis en Ocoyoacac

El destino Ocoyoacac convierte su territorio en un viacrucis vivo donde la fe, el cansancio y la tradición se entrelazan frente a cientos de asistentes

La multitud se reúne a lo largo de la representación del viacrucis en Ocoyoacac. Fotos: Oscar M. Morales

En el municipio de Ocoyoacac, en el Estado de México, a las 6 de la tarde comienza la representación del viacrucis en la explanada de la Parroquia de San Martín Obispo.

Centenares de personas acompañan el recorrido que rememora el camino de Cristo hacia la crucifixión.

La representación avanza por las calles del municipio y asciende por un camino angosto hacia el Cerro de las Cruces. Por momentos, la senda se cubre de aserrín de colores, elaborado por la propia comunidad.

El recorrido culmina en el mirador del cerro, donde se escenifica la crucifixión, con vista al valle.

La representación viva del camino de Cristo en Ocoyoacac muestra la fe de toda una comunidad. Los participantes no solo interpretan un papel: lo sostienen, mental y físicamente. A lo largo del recorrido, cargan la cruz, avanzan bajo el peso del vestuario y mantienen sus diálogos frente a la multitud, en un esfuerzo que exige resistencia, concentración y entrega.

En cada gesto y en cada palabra se refleja una ceremonia que ha perdurado a lo largo del tiempo, transmitida entre generaciones y sostenida por la participación colectiva.

Durante la Semana Santa, este tipo de representaciones se llevan a cabo en distintas regiones del país. Muchas, como la de Ocoyoacac, ocurren fuera del foco mediático, pero siguen vivas en la memoria y en las calles.

Porque más allá de la escenificación, lo que permanece no es solo la imagen de una conmemoración, sino la unión y compromiso de toda comunidad que lo hace posible.


Instagram: @oscarmoralesfoto

Inicia la Marcha del Silencio en la Parroquia de San Martín Obispo.
Foto: Oscar M. Morales