La molestia acumulada por los constantes apagones en Cuba volvió a estallar en las calles. Esta vez ocurrió en Morón, donde una protesta ciudadana por la falta de electricidad y alimentos terminó en disturbios que llevaron al presidente Miguel Díaz‑Canel a lanzar una advertencia directa: “para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad”.
A través de redes sociales, el mandatario reconoció que el malestar social es comprensible ante la crisis energética que vive el país. Sin embargo, subrayó que las manifestaciones solo son legítimas cuando se realizan “con civismo y respeto al orden público”.
Las protestas comenzaron de forma pacífica. Cientos de personas salieron a las calles golpeando cazuelas y levantando las linternas de sus teléfonos mientras coreaban consignas como “¡Corriente y comida!”, “¡Pongan la corriente!” y “¡Libertad!”, según videos difundidos en redes sociales.
La situación cambió hacia el final de la manifestación, cuando un grupo reducido de participantes lanzó piedras contra la sede del Partido Comunista de Cuba, el único partido legal en el país. De acuerdo con testimonios, algunos manifestantes ingresaron al inmueble, provocaron daños y encendieron una hoguera frente a la entrada con materiales extraídos del interior.
Ante los incidentes, equipos especiales del Ministerio del Interior intervinieron para dispersar a las personas concentradas frente al edificio. Durante el operativo se realizaron al menos cinco detenciones y, según varios testigos, se escucharon ruidos similares a disparos y hubo personas heridas.
El episodio ocurre en medio de un aumento de los apagones que ha intensificado el descontento social en la isla. En las últimas semanas también se han registrado cacerolazos y pequeñas protestas en otras ciudades, incluida La Habana.
Las autoridades cubanas han insistido en que la crisis energética responde a problemas en el sistema eléctrico y a limitaciones económicas, mientras que la población enfrenta cada vez mayores dificultades para acceder a electricidad y alimentos básicos.















