En 2022, el excandidato presidencial Ricardo Anaya planteó que México debía transitar de los combustibles fósiles hacia energías renovables, una idea que resumió con la frase: “pasar de Pemex a Solmex”, en referencia a transformar a Petróleos Mexicanos en una empresa enfocada en energía solar.
Durante su argumento, Anaya aseguró que el modelo petrolero estaba perdiendo viabilidad a nivel mundial. Señaló que Pemex puede obtener alrededor de 50 dólares por barril cuando extrae petróleo, pero apenas unos 3 dólares por barril al refinarlo, por lo que calificó como poco rentable apostar por nuevas refinerías.
En ese contexto criticó la estrategia energética del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente la compra de la refinería Deer Park Refinery en Estados Unidos y la construcción de la Refinería Dos Bocas en Tabasco.
Anaya también cuestionó la idea de reservar petróleo para futuras generaciones. Para ilustrarlo, comparó esa estrategia con un agricultor que decide guardar manzanas para sus hijos, aunque cuando crezcan ya no tengan valor en el mercado.
El panista sostuvo que la tendencia global apunta hacia el abandono gradual de los combustibles fósiles. Recordó que fabricantes automotrices como Ford Motor Company, Volkswagen, Toyota y Honda han anunciado planes para avanzar hacia la electrificación de sus vehículos, mientras que diversos países han fijado metas para restringir o eliminar la venta de automóviles de gasolina en las próximas décadas.
El contexto en 2026
A cuatro años de esas declaraciones, el mercado petrolero mantiene un peso importante en la economía global. Durante 2026, la mezcla mexicana de exportación se ha ubicado alrededor de los 60 dólares por barril, con episodios en los que ha superado los 70 dólares debido a factores geopolíticos y a la dinámica del mercado energético internacional.
Esto significa que el petróleo continúa siendo una fuente relevante de ingresos para México, incluso mientras se discute la transición hacia energías limpias.
Especialistas señalan que el debate energético no se centra únicamente en abandonar el petróleo, sino en cómo equilibrar los ingresos que genera actualmente con la necesidad de desarrollar fuentes renovables, entre ellas la energía solar, un sector en el que México cuenta con altos niveles de radiación solar y potencial de crecimiento.
En ese escenario, la propuesta de “Solmex” planteada por Anaya se mantiene como una postura dentro del debate sobre el futuro energético del país, que enfrenta el reto de combinar la explotación de hidrocarburos con el desarrollo de tecnologías limpias.
















