En medio de las marchas y consignas del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres en México levantan la voz por una causa que no descansa: la búsqueda de sus familiares desaparecidos.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), en el país existe un registro acumulado de 131 mil 882 personas desaparecidas y no localizadas a lo largo de los últimos 74 años, una cifra que ha aumentado de manera constante en la última década.
Detrás de cada caso hay familias enteras que viven entre la incertidumbre y la esperanza. Madres, hermanas, hijas y abuelas que, ante la falta de respuestas, se han organizado para salir a buscar.
En este contexto surgieron los colectivos de madres buscadoras, mujeres que recorren campos, cerros y terrenos con herramientas simples como palas y picos, pero con una determinación profunda: encontrar a sus seres queridos.
Cada jornada de búsqueda representa no sólo un acto de amor, sino también una forma de exigir verdad y justicia. Por ello, en el marco del 8M, su presencia en las calles también recuerda que la lucha de las mujeres en México incluye el derecho a saber dónde están sus desaparecidos.
Para muchas de ellas, el mensaje es claro: la búsqueda no se detiene hasta encontrarlos.

















