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Obispo estadounidense es cliente “VIP” de table dance Hong Kong de Tijuana: lo acusan de malversación

Prelado estadounidense es acusado de frecuentar un table dance en Tijuana y de presuntas irregularidades financieras.

Un reportaje de investigación ha revelado graves acusaciones contra un obispo católico de California, quien supuestamente era un visitante asiduo de un conocido prostíbulo en la ciudad mexicana de Tijuana.

Se trata de Monseñor Emanuel Shaleta, de 69 años, líder de la Eparquía Católica Caldea de San Diego al momento de los hechos, a quien se señala por cruzar repetidamente la frontera desde San Diego para acudir al “Hong Kong Gentlemen’s Club”.

De acuerdo con la investigación publicada por el medio especializado The Pillar, Shaleta habría realizado más de una docena de visitas nocturnas a dicho establecimiento en un solo mes. Estas excursiones, según el informe, disminuyeron su frecuencia a “un par de veces por semana” después de que el obispo fuera cuestionado al respecto.

El informe, solicitado por el Vaticano, detalla que se observó al prelado estacionar su vehículo en un área “reservada específicamente para personas que acuden al Hong Kong Gentlemen’s Club”. Desde allí, abordaba un transporte “exclusivo para los visitantes” del antro, un lugar que ha sido señalado por defensores de derechos humanos como un espacio donde, presuntamente, mujeres y niñas son víctimas de trata con fines de explotación sexual.

Pero las acusaciones no se limitan a las visitas al club. Shaleta también enfrenta señalamientos por su vínculo con una mujer, quien fuera su secretaria parroquial cuando él era párroco en Míchigan. La pesquisa indica que el obispo comparte una cuenta bancaria conjunta con esta mujer, la cual habría llegado a contener más de 40,000 dólares en 2025 y recibía depósitos regulares de su parte.

Cuando Shaleta fue designado para un cargo en Canadá en 2015, se alega que la mujer realizó “viajes frecuentes” a Toronto, alojándose “ya sea en un hotel cercano o en su casa”. Posteriormente, cuando el obispo asumió su puesto en San Diego en 2017, la mujer se mudó “inmediatamente” a esa ciudad.

El informe sostiene que Shaleta tenía “acceso sin restricciones” al hogar de ella y pasaba “mucho tiempo” con sus hijos, comportándose de una manera “muy similar a lo que haría un padre”.

A esto se suman graves denuncias de malversación de fondos eclesiásticos. Los investigadores afirman que el obispo habría desviado al menos 427,345 dólares de las cuentas parroquiales mediante cheques de reembolso que él mismo firmaba, una cifra que podría llegar al millón de dólares. La Unidad de Fraude del Sheriff del Condado de San Diego investiga activamente estos señalamientos.

Frente a estas acusaciones, Shaleta negó cualquier irregularidad durante un servicio religioso el pasado domingo. “Nunca en mi vida sacerdotal o episcopal he abusado del dinero de la Iglesia”, declaró, afirmando que siempre buscó administrar correctamente las donaciones. El obispo también manifestó que el Vaticano realizó la investigación “sin siquiera notificarme”.

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