La Segunda Sala Unitaria en Materia Penal de la Región Morelia confirmó la sentencia de 50 años de prisión contra Diego Urik ‘N’, responsable del feminicidio de Jessica González Villaseñor, registrado en septiembre de 2020 en la capital michoacana.
La resolución fue emitida este martes 27 de enero como parte del cumplimiento de una ejecutoria de amparo federal, con lo que se ratifica la pena previamente impuesta por los tribunales. El cómputo de la condena se mantiene a partir del 30 de septiembre de 2020, fecha en que el sentenciado fue detenido.
Además de la pena privativa de la libertad, el fallo contempla la suspensión de sus derechos políticos y la obligación de reparar el daño a los familiares de la víctima. En este sentido, el tribunal ordenó el pago de una indemnización por un millón 246 mil 986 pesos con 40 centavos por concepto de gastos funerarios y otros daños materiales, así como el pago por daño moral, cuyo monto será determinado durante la etapa de ejecución de la sentencia.
La confirmación de la condena se da en un contexto en el que el Poder Judicial ha mantenido una postura de no disminuir sanciones en casos de feminicidio, especialmente tras criterios recientes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que han rechazado la aplicación de atenuantes en delitos de extrema violencia contra las mujeres.
Un caso que generó indignación social
Jessica González Villaseñor, de 21 años y de profesión maestra, fue reportada como desaparecida el 21 de septiembre de 2020, luego de salir de su domicilio en Morelia y no regresar. Su caso generó una fuerte movilización social y exigencias públicas para que las autoridades actuaran con rapidez.
Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Michoacán apuntaron desde un inicio a Diego Urik Mañón Melgoza, entonces pareja sentimental de la víctima, como principal sospechoso.
El cuerpo de Jessica fue localizado el 25 de septiembre en una zona boscosa, con evidentes signos de violencia. Los peritajes confirmaron que se trató de un feminicidio agravado, debido a las lesiones y al contexto de violencia con el que fue cometido el crimen.
Tras ser identificado como presunto responsable, se activaron mecanismos de búsqueda a nivel nacional e internacional, además de ofrecerse una recompensa por información que ayudara a dar con su paradero.
Finalmente, el 30 de septiembre de 2020, Diego Urik fue detenido durante un operativo en un hotel del estado de Jalisco, donde se encontraba oculto tras huir de Michoacán. Desde entonces permaneció en prisión preventiva mientras se desarrollaba el proceso penal.
El juicio se extendió por casi tres años, periodo en el que la Fiscalía presentó más de un centenar de pruebas para sostener la acusación, hasta que se dictó la sentencia que ahora ha quedado firme con la confirmación del tribunal de alzada.