La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que la democracia en el país es producto de una larga lucha del pueblo contra un sistema político autoritario dominado por el antiguo partido de Estado, y no resultado de concesiones de los gobiernos en turno. Señaló que durante décadas el PRI concentró el poder político mediante la integración de sindicatos, sectores empresariales y organizaciones sociales al aparato gubernamental, lo que derivó en prácticas sistemáticas de control político y represión contra la disidencia.
Durante su intervención, recordó que aunque en ese periodo se impulsaron importantes derechos sociales como la creación del IMSS, el ISSSTE y la expansión de la educación pública, el régimen se caracterizó por limitar la democracia sindical y reprimir movimientos sociales. “No se permitía que en los sindicatos llegara alguien que no fuera del partido oficial, y quienes exigían democracia eran perseguidos”, afirmó la mandataria.
Sheinbaum destacó que el momento más grave de ese autoritarismo fue la represión del movimiento estudiantil de 1968, cuando fuerzas del Estado dispararon contra manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco y encarcelaron a integrantes del Consejo Nacional de Huelga. “Fue la cúspide de un régimen que no toleraba la organización independiente de los jóvenes ni la exigencia de libertades políticas”, señaló.
Al referirse a las reformas políticas de los años setenta, explicó que la apertura al registro de nuevos partidos y a la representación de minorías en el Congreso fue resultado directo de la presión social acumulada. “No fue una concesión del gobierno, fue producto de una movilización popular muy intensa que exigía participación política real”, subrayó.
La presidenta también identificó la elección de 1988 como un parteaguas, cuando la Corriente Democrática rompió con el PRI ante la imposición del candidato presidencial y postuló a Cuauhtémoc Cárdenas, quien —afirmó— ganó los comicios, pero fue víctima de fraude. Ese proceso, dijo, dio origen a una nueva etapa de organización política que culminó con la creación del PRD y una oposición más estructurada al régimen.
Sheinbaum recordó además los episodios de 2006, cuando —según afirmó— se repitió un fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, lo que provocó amplias movilizaciones y un plantón en Paseo de la Reforma. “Quienes hoy se presentan como defensores de la democracia fueron los mismos que organizaron el desafuero y luego el fraude electoral”, sostuvo.
En ese sentido, criticó que actores políticos vinculados al antiguo modelo neoliberal ahora acusen al actual gobierno de autoritario. “Los que empobrecieron al pueblo, los que avalaron fraudes y recortes de derechos, hoy quieren presentarse como paladines de la democracia”, expresó.
Finalmente, la presidenta enfatizó que la democracia no puede reducirse a la alternancia entre partidos ni a acuerdos entre élites políticas. “La democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; sin el pueblo no hay democracia”, afirmó, al sostener que el proyecto político actual tiene como base la participación social y la defensa de la soberanía nacional.