La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que la crisis del sistema de salud público tiene su origen en la descentralización impulsada durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, cuando los estados asumieron la operación de los servicios de educación y salud sin los recursos suficientes para sostenerlos.
Durante ese periodo, explicó, los servicios de salud fueron los más afectados: disminuyó la inversión, se deterioró la atención y se redujo la capacidad operativa. Como respuesta, en el sexenio de Vicente Fox se creó el Seguro Popular, un esquema que —señaló— no garantizaba realmente el acceso efectivo a la atención médica, sino que funcionaba como una credencial sin respaldo suficiente en infraestructura, personal ni recursos, además de abrir la puerta a convenios con el sector privado.
Sheinbaum recordó que, a lo largo de esos años, se inició la construcción de cerca de 90 hospitales que nunca entraron en operación. Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, y tras la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19, se tomó la decisión de avanzar hacia la federalización de los servicios estatales de salud mediante el IMSS-Bienestar, con el objetivo de garantizar una atención homogénea y de calidad.
Actualmente, dijo, 23 estados —a los que se sumará Yucatán— forman parte de este sistema integral, que incluye acciones como las Rutas de la Salud para el abasto de medicamentos, la conclusión de hospitales inconclusos, la rehabilitación de quirófanos y el fortalecimiento del IMSS y el ISSSTE.
La presidenta destacó que uno de los avances más relevantes es el incremento en el número de cirugías. Tras una caída durante la pandemia, en 2025 se alcanzaron cerca de 1.8 millones de procedimientos, lo que representa un aumento de alrededor del 60% respecto a años previos. Este crecimiento, explicó, ha sido posible gracias a la apertura de más quirófanos, la contratación de personal especializado y el aumento en la formación de médicos especialistas, luego de años en los que se restringió su capacitación.
Sheinbaum subrayó que el siguiente paso es reducir los tiempos de espera para cirugías y consultas con especialistas, una problemática presente incluso en sistemas de salud de países desarrollados. A la par, enfatizó la importancia de reforzar la atención preventiva, especialmente frente a enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Finalmente, la mandataria reiteró que el objetivo de su gobierno es construir un sistema universal de salud, donde los distintos subsistemas —IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar— puedan colaborar y permitir que cualquier persona sea atendida en la unidad más cercana, independientemente de su derechohabiencia. “El acceso a la salud es un derecho, y lo público debe ser sinónimo de calidad y atención digna”, concluyó.