En un desafiante mensaje en la red social X, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió a lo que calificó como “la amenaza ilegítima” del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, y a declaraciones del senador estadounidense Marco Rubio, en un contexto de creciente tensión en las relaciones bilaterales.
Petro inició su intervención refiriéndose a Trump, indicando que analizaría la traducción exacta de sus palabras antes de responder formalmente. Sin embargo, el núcleo de su mensaje fue una defensa de su gobierno, su legitimidad y una advertencia sin precedentes en la historia reciente de América Latina, tal cómo lo fue la agresión y secuestro de Nicolás Maduro:
“Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”.
Dirigiéndose al cubano-americano y Secretario de Estado Marco Rubio, quien había sugerido una falta de colaboración del presidente colombiano en temas de seguridad, Petro fue categórico: “Le solicito se lea la constitución de Colombia porque su información es completamente errada”. El mandatario atribuyó estas acusaciones a “intereses de políticos colombianos ligados familiar o comercialmente con la mafia”, cuyo objetivo, según él, sería “la ruptura de relaciones entre EEUU y Colombia para que el narcotráfico de la cocaína se dispare en el mundo”.
Para contrarrestar lo que denomina una campaña de desinformación, Petro reveló que ordenó “retirar a varios coroneles de inteligencia de mi policía por estar dando información falsa en contra del estado”, sugiriendo que Rubio podría estar basándose en esas “falacias”.
Petro dedicó una parte importante de su discurso a reafirmar su autoridad constitucional, emanada de la Carta Magna de 1991, cuyo proceso de creación lideró su movimiento tras dejar las armas. Como “comandante supremo de las fuerzas militares y de policía”, enumeró los logros de su política de seguridad: la “mayor incautación de cocaína en la historia del mundo”, la detención del crecimiento de cultivos de coca, un plan de sustitución voluntaria que abarca 30.000 hectáreas y la toma de “El Plateado”, en el Cauca, a lo que llamó el “Wall Street de la cocaína”.
Sin embargo, defendió su enfoque cauteloso en las operaciones militares: “Si ustedes bombardean uno solo de estos grupos sin inteligencia suficiente, matarán muchos niños. Si bombardean campesinos se volverán miles de guerrilleros en las montañas”.
En un punto que marca una línea clara de mando, Petro emitió una orden directa a las Fuerzas Armadas: “Todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EEUU a la bandera de Colombia se retira inmediatamente de la institución”. Reiteró que la fuerza pública debe defender la soberanía popular, tal como lo ordena la Constitución.
Finalmente, el mandatario hizo un llamado explícito a la movilización popular: “Le he solicitado al pueblo que defienda al presidente de cualquier acto violento ilegítimo en su contra. La forma de defenderme es tomarse el poder en todos los municipios del país”. Aseguró que la orden a la fuerza pública es “no disparar al pueblo y sí al invasor”, y cerró con un mensaje de firmeza histórica: “Así que sepa que se enfrenta a un comandante del pueblo. Colombia libre por siempre”.
















