De ViajeEdomex

Texcoco, el lago que nunca se fue

El regreso del agua ha permitido la recuperación de humedales, el retorno de especies y la reactivación de prácticas ancestrales, confirmando el papel del Lago de Texcoco como un ecosistema clave para el equilibrio ambiental del Valle de México

Primero regresó el agua. Luego, las aves. Después, la vida. En el Lago de Texcoco, la naturaleza comenzó a recuperar en silencio un territorio que estuvo al borde de desaparecer, demostrando que no siempre hacen falta grandes proyectos para restaurar un ecosistema, sino tiempo y espacio para que la tierra haga su trabajo.

El sitio, históricamente fundamental para el equilibrio ambiental del Valle de México, ha vuelto a mostrar su vocación lacustre. Las lluvias recientes y el rencauzamiento de ríos permitieron la formación de humedales que hoy sostienen una biodiversidad creciente, lejos de la lógica que durante años intentó secar la zona para otros fines.

Con el regreso del agua también volvieron prácticas ancestrales. En las orillas del lago, habitantes como Óscar Duana recolectan ahuautle, conocido como el “caviar mexicano”, un alimento milenario que confirma la recuperación del ecosistema y conecta el presente con la historia prehispánica de la región.

Durante la etapa en que se impulsó la construcción del aeropuerto, el agua era retirada mediante motobombas para permitir los trabajos. Hoy, el mismo suelo vuelve a inundarse de forma natural, evidenciando que el Lago de Texcoco no era un obstáculo, sino un regulador hídrico indispensable.

Actualmente, el Área Natural Protegida abarca 14 mil hectáreas, de las cuales alrededor de mil 800 cuentan con cuerpos de agua activos. Espacios como la laguna de Xalapango y la ciénega de San Juan se han transformado en humedales funcionales, hogar de aves migratorias y residentes.

La recuperación también se refleja en los conteos de fauna. Mientras que durante las obras del aeropuerto se registraban cerca de 30 mil aves, hoy la cifra supera las 230 mil de distintas especies, una señal clara de la resiliencia del ecosistema.

Para los responsables del Parque Ecológico Lago de Texcoco, el proceso ha sido claro: intervenir lo menos posible. Al permitir que la naturaleza se reconstruya por sí misma, el lago vuelve a cumplir su función ambiental y a reafirmarse como uno de los espacios más importantes para la biodiversidad del centro del país.