La Fiscalía General de la República determinó que el ataque con coche bomba ocurrido en Coahuayana, Michoacán, no será investigado como terrorismo, al no existir evidencia de que el hecho buscará imponer una ideología o generar presión política.
Así lo confirmó esta mañana Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quien explicó que inicialmente la FGR abrió una carpeta por terrorismo, pero posteriormente reclasificó el caso como delito de delincuencia organizada, al tratarse de un enfrentamiento interno entre grupos criminales.
“Un ataque terrorista se configura cuando hay intención de imponer un ideal. Aquí no existe esa condición”, apuntó el funcionario.
Pugna entre CJNG y Cárteles Unidos
Harfuch detalló que el estallido del vehículo —registrado cerca de instalaciones policiales— no tuvo como objetivo directo atacar a la corporación Municipal de Coahuayana, sino que estuvo vinculado a una disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos.
Incluso, dijo, un directivo de la Policía Comunitaria habría mantenido vínculos con uno de estos grupos, lo que explicaría el origen del ataque.
El incidente dejó daños materiales y generó un operativo de seguridad en la región, donde la violencia entre organizaciones criminales se mantiene activa.