Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la pregunta realizada por Zeltzin Juárez, directora de comunicación de Noticias de Frente, sobre el objetivo del nuevo libro del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Grandeza, y el debate en torno a la narrativa histórica que justificó la invasión española y el saqueo de los pueblos originarios.
Sheinbaum fue clara: “Hay que leer el libro primero”, al subrayar que la obra plantea una revisión profunda del papel de las grandes civilizaciones mesoamericanas y del modo en que el colonialismo y el neoliberalismo deformaron la imagen de la cultura mexicana.
La mandataria explicó que, durante el periodo neoliberal, prevaleció una visión orientada a “mirar hacia afuera”, con leyes y reformas constitucionales redactadas incluso por organismos financieros internacionales. Esa postura —dijo— se combinó con el racismo y la herencia del sistema de castas colonial, contribuyendo a despreciar la fortaleza cultural del pueblo mexicano.
“Tenemos que estar orgullosos de la grandeza de los olmecas, mayas, zapotecos, mixtecos, mexicas. Es una herencia cultural enorme”, afirmó Sheinbaum, quien resaltó que desde la Independencia el país ha buscado justicia, democracia y dignidad, y que esos valores siguen siendo la base de la transformación actual.
Sobre la narrativa de la conquista, la presidenta destacó que el libro de López Obrador recupera la resistencia de los pueblos originarios y el sincretismo cultural que permitió mantener viva una identidad sólida pese a los 300 años de colonia, el porfiriato y el periodo neoliberal. Consideró necesario reflexionar sobre cómo se magnificó una visión negativa de las culturas prehispánicas para justificar la invasión.
En el mismo sentido, el asesor presidencial José Alfonso Suárez del Real señaló que la obra aporta argumentos sólidos para entender cómo se exageraron relatos de “barbarie indígena”. Explicó que las crónicas militares fueron las que difundieron la narrativa de sacrificios humanos para legitimar la guerra, mientras que las crónicas de frailes no registran tales prácticas con la misma insistencia.
“Hubo un exceso en magnificar hechos que no aparecen en otras fuentes de la época”, afirmó.
Sheinbaum reiteró que, una vez leído el libro, habrá oportunidad de profundizar en el análisis histórico que propone. Entretanto, celebró la obra como un ejercicio para recuperar la memoria, la fortaleza cultural y el orgullo de los pueblos originarios de México.