El Gobierno de México formalizó la firma de un convenio histórico con el Barcelona Supercomputing Center (BSC) para crear el Centro Mexicano de Supercómputo, un paso decisivo para fortalecer la capacidad científica, tecnológica y de inteligencia artificial del país.
Mientras avanza la construcción de la nueva supercomputadora mexicana, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el centro operará inicialmente desde Barcelona, permitiendo que México utilice capacidad de cómputo de alto rendimiento desde enero próximo.
Autoridades presentes en el anuncio:
- José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones
- Luis Antonio Salazar, Director General del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT)
- Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador nacional de infraestructura digital de la Agencia de Transformación
- Mateo Valero Cortés, director del Barcelona Supercomputing Center
- Raúl Soto, director ejecutivo de Infotec
Todos ellos coincidieron en que este convenio representa un parteaguas para el desarrollo del supercómputo en México.
Un acuerdo para impulsar ciencia, IA y prevención de desastres
Las autoridades explicaron que el convenio permitirá:
- Acceso a infraestructura del MareNostrum 5, una de las supercomputadoras más potentes de Europa
- Colaboración en investigación científica y tecnológica
- Intercambio de buenas prácticas en operación y sostenibilidad del cómputo avanzado
- Formación de especialistas mexicanos en supercómputo e inteligencia artificial
- Desarrollo de proyectos conjuntos en áreas prioritarias
Entre los temas urgentes destacan la predicción meteorológica, la prevención de desastres naturales, la calidad del aire, la salud, la educación y el fortalecimiento de la soberanía tecnológica del país.
Barcelona albergará el Centro Mexicano de Supercómputo
El convenio establece la creación del centro de investigación mexicano dentro del BSC, donde investigadoras e investigadores nacionales trabajarán con plena soberanía sobre sus datos y proyectos.
Peña Merino subrayó que este esquema permitirá empezar a resolver desde enero problemas públicos prioritarios gracias al uso inmediato de la capacidad de cómputo del BSC, mientras México construye su propia supercomputadora, cuyos detalles se revelarán la próxima semana.
Mateo Valero destacó que “el país que no tenga computadoras propias y control de sus datos no podrá competir en el futuro”, haciendo énfasis en la relevancia de que México desarrolle infraestructura propia y forma parte de colaboraciones internacionales de alto nivel.
Asimismo, recordó los avances logrados en trabajos previos con México, como simulaciones de terremotos, estudios de calidad del aire y modelos energéticos.



