La noche de Halloween ha llegado, y con ella, una atmósfera de misterio, diversión y fantasía se apodera de calles, casas y corazones. Este 31 de octubre, niños, jóvenes y adultos alrededor del mundo se disfrazan, decoran sus hogares y salen a celebrar una de las festividades más esperadas del año.
Originado hace más de dos mil años con el antiguo festival celta de Samhain, Halloween marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno, cuando se creía que los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los vivos. Con el paso de los siglos, la tradición viajó desde Irlanda hasta Estados Unidos, donde se transformó en una celebración popular con calabazas talladas, disfraces, dulces y fiestas.
Hoy, Halloween se vive de maneras muy distintas según el lugar. En Estados Unidos, millones de personas decoran sus casas con esqueletos, fantasmas y luces naranjas; los niños recorren las calles pidiendo dulces con la tradicional frase “trick or treat” (“dulce o truco”), y los parques temáticos se llenan de espectáculos de terror.
En México, esta fecha se entrelaza con las conmemoraciones del Día de Muertos, dando lugar a una mezcla única de culturas. Mientras algunos celebran Halloween con disfraces y fiestas nocturnas, otros comienzan a preparar altares y ofrendas para honrar a sus seres queridos. En ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, se realizan desfiles de disfraces, eventos culturales y ferias temáticas que combinan la tradición anglosajona con los símbolos mexicanos.
Tiendas, escuelas y centros comerciales también se llenan de calabazas, telarañas, máscaras y maquillaje artístico, mientras las redes sociales se inundan de imágenes de disfraces creativos y fiestas llenas de color.
Halloween se ha convertido en una fecha que va más allá del miedo: es un espacio de creatividad, comunidad y diversión donde lo oscuro se vuelve un juego y el misterio, una excusa para celebrar.





















