El pasado 22 de septiembre, el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur de la UNAM fue escenario de un ataque que conmocionó a la comunidad universitaria. Lex Ashton, de 19 años, asesinó a Jesús Israel, un estudiante de 16 años, e hirió a un trabajador administrativo de 65 años que intentó intervenir.
Tras la agresión, Ashton se lanzó desde un edificio, fracturándose ambas piernas, y permanece bajo vigilancia médica. Las autoridades investigan los motivos detrás del ataque y la posible participación de otras personas.
Sin embargo, horas antes del ataque, la madre de Ashton alertó al 911 sobre el riesgo, advirtiendo que su hijo se dirigía armado al CCH Sur y temía que se hiciera daño a sí mismo o a otros. Pese a la llamada, la respuesta no fue suficiente para evitar la tragedia.
El fenómeno incel
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la problemática de los “incels”, término derivado del inglés involuntary celibate (célibe involuntario). Se trata de personas, mayoritariamente hombres, que sienten incapacidad para establecer relaciones románticas o sexuales.
En foros en línea como Reddit o 4chan, algunos incels comparten su frustración, desarrollan ideologías misóginas y, en casos extremos, promueven la violencia contra mujeres y hombres que consideran exitosos en lo romántico.
El término surgió hace casi 30 años en el blog canadiense El proyecto de celibato involuntario de Alana, que buscaba ofrecer apoyo a jóvenes solitarios. Con el tiempo, parte de esta subcultura se radicalizó, y algunos miembros han cometido ataques mortales, como Elliot Rodger en 2014 y Jake Davison en 2021.
Lex Ashton mostraba claros signos de radicalización: publicaba en redes sociales imágenes de armas y mensajes de odio hacia las mujeres, y participaba activamente en grupos incel, donde expresaba su frustración y su deseo de realizar un acto violento para llamar la atención.
El fenómeno incel también ha sido explorado en medios como la serie Adolescencia de Netflix, que aborda la masculinidad tóxica, la ciberviolencia y la presión social que enfrentan algunos adolescentes. Conceptos como la “regla del 80-20” —según la cual el 80% de las mujeres se sienten atraídas por solo el 20% de los hombres— o la “píldora negra”, inspirada en Matrix, reflejan la visión de inferioridad y resentimiento que muchos incels sostienen hacia la sociedad y el género femenino.
Expertos, como Florence Keen del King’s College de Londres, destacan que aunque no todos los incels son violentos, los foros en línea refuerzan sentimientos de odio, frustración y aislamiento social.
Aunado a ello, la Universidad de Swansea recomienda tratar la radicalización incel principalmente como un problema de salud mental, especialmente en adolescentes, más que como un tema de seguridad o terrorismo.
Prevención para padres y educadores
- Monitorear el uso de internet y la participación en foros con ideologías extremas.
- Mantener un diálogo abierto sobre emociones, relaciones y experiencias en línea.
- Estar atentos a cambios de comportamiento: aislamiento, agresividad o expresiones de odio.
- Buscar apoyo profesional ante signos de radicalización o problemas emocionales.
- Fomentar actividades extracurriculares, deportivas o de voluntariado para reforzar autoestima y sentido de pertenencia.
El caso de CCH Sur subraya la importancia de la detección temprana y la educación emocional. La intervención oportuna y el acompañamiento afectivo pueden ser determinantes para prevenir que la frustración y la violencia se transformen en tragedias.
















