El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que la Cumbre de Líderes del G20 de 2026 se realizará en Miami, en el lujoso complejo Trump National Doral, propiedad de su familia.
La decisión, anunciada desde el Despacho Oval y en presencia del alcalde de Miami, Francis Suárez, vuelve a poner a Trump en el centro de la discusión sobre posibles conflictos de interés.
La cita está programada para el 14 y 15 de diciembre de 2026 y reunirá a los líderes de las principales economías del mundo. El mandatario insistió en que ni él ni su familia obtendrán beneficios económicos del evento, asegurando que la reunión se realizará “a precio de costo”. No obstante, su anuncio revive el recuerdo de 2019, cuando intentó organizar una cumbre del G7 en el mismo lugar y desistió tras críticas de la oposición y el estallido de la pandemia de COVID-19.
En esta ocasión, Trump abrió la puerta a invitar al presidente ruso Vladimir Putin y al mandatario chino Xi Jinping, pese a las tensiones internacionales. También confirmó que no asistirá a la cumbre previa del G20 en Sudáfrica, alegando desacuerdos políticos con ese país.
El complejo Trump National Doral, adquirido en 2012, ofrece instalaciones de lujo que incluyen campos de golf, spa y salones de gran capacidad, lo que, según el presidente, garantiza comodidad y seguridad para los asistentes.
La Casa Blanca adelantó que la agenda estará enfocada en impulsar la prosperidad global a través de la desregulación, el acceso a energía asequible y el desarrollo tecnológico. Bajo la presidencia rotativa de Estados Unidos, el encuentro busca “volver a lo básico” y retomar los objetivos fundacionales del G20 de crecimiento y estabilidad financiera.
Con esta decisión, Trump no solo posiciona a Miami como anfitriona de uno de los foros económicos más influyentes del mundo, sino que también se enfrenta a críticas que apuntan a un posible uso político de sus negocios familiares en la escena internacional.















