El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, arribó a Alaska en vísperas de la cumbre entre Estados Unidos y Rusia con una llamativa sudadera que llevaba las siglas “CCCP” (la abreviatura en ruso de la Unión Soviética), en un acto que muchos interpretaron como una provocación calculada.
Lavrov, de 75 años, alguna vez considerado un diplomático pragmático en Occidente, ha adoptado en los últimos años un tono cada vez más confrontacional, reflejando la línea dura del Kremlin. Su elección de vestimenta no parece casual: evoca la narrativa promovida por el presidente Vladimir Putin, quien insiste en que rusos y ucranianos son “un mismo pueblo”, negando la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.
Gran parte de la delegación rusa en Alaska, incluido Lavrov, inició sus carreras en la era soviética y ha sido acusada por la oposición rusa de mantener una mentalidad imperialista heredada de la URSS. Bajo la ocupación rusa en Ucrania, las autoridades prorrusas han derribado monumentos que recordaban el sufrimiento ucraniano bajo el régimen soviético, incluyendo memoriales de las víctimas del Holodomor, la hambruna de los años 30 que cobró millones de vidas.
El exministro lituano Gabrielius Landsbergis ironizó en redes: “‘Denos la mitad de Ucrania y prometemos parar’, dice el negociador con sudadera de la URSS”. Mientras tanto, blogueros de moda rusos identificaron la prenda como parte de la marca Selsovet, especializada en ropa con temática soviética.















