La entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, ocurrida el 25 de julio de 2024, se ha convertido en un parteaguas para la política de seguridad nacional. El suceso no sólo significó el fin de una era para el Cártel de Sinaloa, sino también el inicio de una nueva estrategia federal contra el crimen organizado, que se aleja del discurso de “abrazos, no balazos” y retoma el modelo de objetivos prioritarios y cooperación estrecha con Estados Unidos.
Especialistas en seguridad y política coincidieron en que la caída de Zambada García, quien durante más de dos décadas logró evadir la justicia, fue utilizada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum como justificación para modificar el enfoque en el combate al narcotráfico.
Una decisión que, según analistas, ya se había anticipado desde la designación de Omar García Harfuch como secretario de Seguridad, el pasado 4 de julio.
“El nombramiento de Harfuch fue una señal clara de que las cosas cambiarían. La entrega de El Mayo refuerza ese cambio, pues el gobierno federal aprovecha la coyuntura para endurecer su política y mostrar resultados”, comentó Vidal Romero, investigador del ITAM.
Desde la entrega del capo sinaloense, el gobierno federal ha centrado sus esfuerzos en desarticular al Cártel de Sinaloa, en particular a sus nuevas figuras visibles: los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael Zambada, conocidos como “Los Chapitos” y “La Mayiza”, respectivamente. De acuerdo con García Harfuch, estos líderes criminales son ahora objetivos prioritarios de captura y extradición.
A esta estrategia se suma la presión del gobierno estadounidense, bajo la presidencia de Donald Trump, para frenar el tráfico de fentanilo, una droga sintética que el Cártel de Sinaloa ha convertido en una de sus principales fuentes de ingresos.
“El gobierno de Estados Unidos no solo quiere la captura de los capos, sino también usar su detención para extraer información valiosa y forzar a México a colaborar con mayor firmeza”, explicó el académico Alberto Aziz, del CIESAS.
Desde septiembre del año pasado, cuando estallaron enfrentamientos armados en Culiacán y municipios como Costa Rica, El Dorado y Elota, Sinaloa ha sido epicentro de una escalada de violencia entre facciones del cártel. Para Armando Rodríguez Luna, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), estos hechos ofrecieron la excusa perfecta para que la nueva administración federal abandonara formalmente la política de contención pasiva de su antecesor.
¿Fin del cartel?
Más allá del despliegue institucional, expertos coinciden en que el Cártel de Sinaloa atraviesa una de sus etapas más frágiles debido a disputas internas. La aparente traición a El Mayo —atribuida a Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo— provocó un cisma entre las células que antes operaban unificadas.
Para la investigadora Teresa Martínez, del Tec de Monterrey, esta fractura podría derivar en la aparición de dos organizaciones criminales separadas: una liderada por Los Chapitos y otra por La Mayiza.
“Aunque aún es pronto para ver un impacto directo en sus ingresos o poder territorial, sí podemos hablar de un debilitamiento progresivo que será visible en los próximos años”, apuntó.
Además, advirtió que este “reacomodo forzado” deja una ventana de oportunidad para otros grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), aunque este último carece de la sofisticada red internacional de contactos que consolidó el grupo sinaloense durante décadas.
Rodríguez Luna coincidió: “Si en los próximos dos años las acciones del gobierno federal logran mantener la presión sobre ambas facciones, podríamos ver una división formal del cártel o incluso su desplazamiento del liderazgo criminal que ha ostentado por más de 20 años”.
Datos clave sobre el caso:
- Fecha de entrega: 25 de julio de 2024.
- Lugar: El Paso, Texas, tras una operación coordinada con agencias de Estados Unidos
- Supuesta traición: El Mayo habría sido entregado con información provista por Joaquín Guzmán López.
- Primeras consecuencias: Enfrentamientos desde el 9 de septiembre de 2024 en Sinaloa.
- Objetivos actuales: Iván Archivaldo Guzmán, Jesús Alfredo Guzmán e Ismael Zambada Sicairos.
- Cambio estratégico: Retorno a una lista de objetivos prioritarios y extradiciones, similar al modelo de Felipe Calderón.
- Presión internacional: Exigencia del gobierno de Estados Unidos para contener el tráfico de fentanilo.
Con información de El Universal.














