Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebró la inscripción de la Ruta Wixárika a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, una distinción que reconoce no solo su valor cultural y espiritual, sino también la lucha de décadas por parte de las comunidades indígenas para preservar su territorio sagrado.
Este recorrido ceremonial, conocido también como la ruta de Wirikuta, conecta sitios sagrados que forman parte fundamental de la cosmovisión Wixárika. Por primera vez, la UNESCO reconoce una manifestación cultural viva, ancestral y en constante práctica, como patrimonio mundial.
En la conferencia participó Claudia Olivia Morales Reza, presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y miembro del pueblo Wixárika, quien expresó con emoción: “Hoy me sumo a este júbilo como integrante del pueblo Wixárika por la inscripción de la ruta de Wirikuta y sus lugares sagrados”.
Morales destacó que esta victoria es resultado del trabajo acumulado, no solo del actual gobierno, sino también del impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, especialmente a través de los Planes de Justicia para pueblos originarios. Subrayó que fue fundamental reconocer la espiritualidad como base de la identidad indígena, y agradeció la voluntad política que permitió el avance.
Por su parte, Diego Prieto Hernández, director general del INAH, recordó que este logro es el fruto de más de 30 años de gestiones: “Se había complicado por intereses diversos que no estaban de acuerdo con la conservación de un sitio tan sagrado como Wirikuta”. A pesar de los obstáculos, afirmó, se logró consolidar la inscripción gracias al esfuerzo conjunto entre comunidades, academia y gobierno.
Prieto también resaltó que México ahora suma 36 bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, lo que lo convierte en el país con más inscripciones en América y el séptimo a nivel mundial.
Esta inclusión es más que un símbolo: es un paso firme hacia el reconocimiento pleno de los pueblos indígenas como sujetos de derecho, y una celebración de su espiritualidad, resistencia y cultura viva.




















