El Papa León XIV interrumpió su descanso veraniego para recibir en la residencia papal de Castel Gandolfo al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Se trata del segundo encuentro presencial entre ambos en solo dos meses, además de una conversación telefónica sostenida previamente, una frecuencia poco común en la agenda papal y que confirma la prioridad del Pontífice por acompañar a Ucrania en medio del conflicto con Rusia.
La reunión, que duró cerca de 30 minutos, se llevó a cabo a puerta cerrada y concluyó con una propuesta significativa: el Vaticano se ofreció formalmente como sede neutral para entablar negociaciones de alto nivel entre representantes de Ucrania y Rusia.
“El Santo Padre ha reafirmado su disponibilidad a acoger en el Vaticano a los representantes de ambos países”, indicó un comunicado oficial de la Santa Sede. “Se ha abordado la urgente necesidad de encontrar vías de paz justas y duraderas”.
A la salida del encuentro, Zelenski confirmó el ofrecimiento vaticano: “Por supuesto que queremos que esta guerra termine, y contamos mucho con el Vaticano como lugar de encuentro para alcanzar la paz”.
El mandatario se encuentra en Roma para participar en la Conferencia sobre la Reconstrucción de Ucrania, que se celebrará los próximos días en el barrio del EUR.
Durante el encuentro, Zelenski aprovechó la ocasión para agradecer el apoyo del Vaticano a los niños ucranianos, especialmente a los que han regresado del cautiverio ruso, y destacó “los esfuerzos continuos” de la Santa Sede por lograr la repatriación de menores secuestrados.
Además, reveló que solicitó al Papa avanzar en la causa de beatificación de Andrej Szeptycki, arzobispo de Lviv y figura emblemática de la Iglesia ucraniana durante el siglo XX, reconocido por salvar a numerosos judíos del Holocausto.
En redes sociales, Zelenski aseguró que la propuesta vaticana “sigue abierta y es totalmente posible”, aunque lamentó que “por el momento, sólo Moscú sigue rechazando esta y otras iniciativas de paz”.
Finalmente, el presidente ucraniano invitó al Papa a visitar Ucrania y reiteró su confianza en el papel que la diplomacia puede jugar para terminar con la guerra.














