Tras las manifestaciones realizadas este fin de semana en la capital del país contra el fenómeno de la gentrificación, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó enérgicamente cualquier expresión de discriminación, xenofobia, racismo o clasismo, tanto por parte de extranjeros como de ciudadanos mexicanos.
“Todas y todos los seres humanos somos iguales. No puede justificarse ninguna actitud discriminatoria, venga de quien venga”, subrayó la mandataria, al referirse también a consignas que, en algunas protestas, exigían la salida de personas extranjeras, particularmente estadounidenses, que viven temporalmente en zonas como Roma o Condesa.
Sheinbaum reconoció que la gentrificación es un fenómeno real derivado del auge de los llamados nómadas digitales —personas que trabajan a distancia desde el extranjero y rentan viviendas en la Ciudad de México por varios meses—, lo cual ha generado un alza en los precios de renta y servicios, desplazando a residentes de largo tiempo. “Se trata de especulación inmobiliaria asociada al uso de plataformas digitales para renta temporal”, explicó.
Ante esta situación, anunció que su gobierno trabajará de forma coordinada con la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, y con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), para buscar mecanismos de regulación que ayuden a contener el encarecimiento de zonas afectadas por este fenómeno.
Sheinbaum reiteró que México es un país abierto y solidario, que históricamente ha recibido a personas extranjeras por razones humanitarias, pero también señaló que quienes eligen vivir en el país deben respetar su cultura, su gente y sus leyes.
“Somos una sociedad incluyente. No se trata solo de tolerancia, sino de inclusión. Aquí no hay cabida para la discriminación”, concluyó.















