En un momento clave para el conflicto en Medio Oriente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegó este lunes a Washington para reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en lo que será su tercer encuentro desde el regreso del mandatario republicano al poder.
La cita cobra relevancia por el contexto reciente: una ofensiva conjunta contra Irán y la renovada presión internacional para alcanzar un alto al fuego en la Franja de Gaza.
El encuentro se da tras semanas de tensión bélica que involucraron bombardeos estadounidenses e israelíes contra instalaciones nucleares y de misiles iraníes, a lo que Teherán respondió con ataques sobre ciudades israelíes.
Aunque el fuego cesó brevemente en Irán, la situación en Gaza continúa siendo crítica, con más de 57 mil muertos reportados por el Ministerio de Salud local desde el inicio de la guerra en octubre de 2023.
La expectativa ahora está puesta en que la reunión entre Netanyahu y Trump siente las bases para un nuevo acuerdo de tregua con Hamás, que permita liberar a los aproximadamente 50 rehenes aún en manos del grupo militante —unos 20 de ellos con vida— y que detenga temporalmente el conflicto. Fuentes cercanas a las negociaciones indican que se discute una posible tregua de 60 días.
Mientras Netanyahu viajaba a Estados Unidos, negociadores israelíes se dirigieron al emirato de Catar para entablar conversaciones indirectas con Hamás, centradas en un eventual intercambio de prisioneros. En treguas anteriores, más de mil 500 palestinos fueron liberados a cambio de 38 rehenes (30 vivos y ocho fallecidos).
Aunque Trump ha declarado que un nuevo acuerdo podría cerrarse “esta misma semana”, intentos previos han fracasado. No obstante, tanto Israel como Hamás podrían tener incentivos renovados: el primero, fortalecido por su reciente ofensiva en Irán; y el segundo, presionado por la catástrofe humanitaria en Gaza y el desgaste entre la población civil.















