En un comunicado, la dependencia estadounidense justificó la decisión al afirmar que permitirá a los productores locales “competir de forma justa en el mercado”.
La medida se produce después de que Estados Unidos abandonara un acuerdo firmado en 2019 —durante el gobierno de Donald Trump— con productores mexicanos para resolver una disputa arancelaria. Sin embargo, agricultores estadounidenses argumentaron que el pacto no los protegía adecuadamente.
Según datos del Departamento de Agricultura de EE.UU., el país es el principal comprador de tomate mexicano. Solo en 2023, México exportó 2,710 millones de tomates a su vecino del norte.
Cabe recordar que, tras el acuerdo de 2019, el Departamento de Comercio suspendió una investigación antidumping sobre los tomates frescos provenientes de México. La nueva tarifa marca un giro en la política comercial bilateral.















