Después de que el presidente de EEUU, Joe Biden, autorizó a Ucrania usar misiles (de origen estadounidense) de largo alcance sobre objetivos rusos, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, respondió emitiendo un decreto en el que amenaza con el uso de armas nucleares si la ofensiva occidental no retrocede.
Se trata de una nueva política de disuasión nuclear rusa que marca el día mil desde el envío de tropas a Ucrania el 24 de febrero del 2022.
El documento es una segunda versión de un primer protocolo emitido en septiembre, en el que se advierte que cualquier ataque masivo contra Rusia podría desencadenar una respuesta nuclear.
La nueva versión del documento establece que un ataque contra su país por una potencia no nuclear con la “participación o apoyo de una potencia nuclear” se interpretará como un “ataque” conjunto a la Federación Rusa.
La Federación Rusa considera el uso de armas nucleares como una medida extrema, asumiendo una posición responsable e impulsando esfuerzos para reducir la amenaza nuclear. El ejército ruso está siguiendo de cerca la situación en medio de publicaciones sobre planes para utilizar misiles ATACMS en la región de Kursk, dice el documento firmado por Putin.
En este contexto, el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó que recibió el primer ataque ucraniano con misiles ATACMS contra instalaciones militares rusas. Cinco de ellos fueron derribados, mientras que los fragmentos de un sexto impactaron contra la base militar de Briansk.
Como resultado, se declaró un incendio que fue operativamente extinguido. No hay muertos ni herido”, dice un comunicado.
Los misiles ATACMS son un sistema de ataque superficie-superficie de alta precisión fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin. La primera vez que fueron utilizados fue durante la operación “Tormenta del Desierto”, entre los años 1990 y 1991, cuando la coalición liderada por EEUU atacó Irak en respuesta por la invasión a Kuwait.
















