La resolución del INE en cuanto a la inexistente “sobrerrepresentación” es un duro golpe para los poderes fácticos de México, que quieren ganar en la mesa lo que no pudieron ganar en las urnas.
Las maliciosas declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, al respecto, incluso poniendo en entredicho el T-MEC, son una muestra que estos poderes no actúan en México de manera propia, sino a base de consignas que vienen y representan intereses extranjeros.
Aún así, contrario a lo que puede pensarse en un análisis superficial, estas declaraciones de Salazar no son una muestra de fuerza, sino de debilidad por parte de las distintas facciones que detentan el poder en los Estados Unidos. Sobrecargados en distintos conflictos en prácticamente todos los continentes y en medio de una fuerte polarización en el marco de sus propias elecciones presidenciales, los representantes de EU no tienen tanta fuerza cómo hace apenas una década.
Por esto la respuesta del presidente López Obrador y el extrañamiento enviado a los representantes de EU, un verdadero palo a las aspiraciones golpistas de la tramposa oposición mexicana.














