La demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott en las elecciones de Texas y protagonizó uno de los mayores vuelcos políticos de la jornada electoral en Estados Unidos, al poner fin a más de tres décadas de dominio republicano en el gobierno estatal.
De acuerdo con las proyecciones de Associated Press, Hinojosa se impuso en la contienda celebrada este martes 3 de noviembre, mientras Abbott reconoció su derrota y admitió que los resultados ya no le permitían alcanzar la victoria.
Con este triunfo, Hinojosa, de 52 años, se convertirá en la primera mujer latina en gobernar Texas y en la primera demócrata en ocupar la gubernatura desde Ann Richards, quien dejó el cargo en 1995.
La victoria resulta especialmente significativa debido a que Abbott buscaba un cuarto mandato y había ganado sus tres elecciones anteriores por márgenes de dos dígitos. Además, contaba con una importante ventaja financiera y una campaña que, según reportes de prensa, dispuso de alrededor de 180 millones de dólares.
Durante su campaña, Hinojosa centró sus propuestas en reducir el costo de vida, fortalecer la educación pública, combatir la corrupción y limitar la influencia de grandes corporaciones en las decisiones gubernamentales.
También cuestionó el programa de vales escolares impulsado por Abbott, que permite utilizar recursos públicos para financiar gastos de educación privada, y criticó la expansión de los centros de datos por su impacto en las comunidades y los recursos naturales.
Por su parte, Abbott defendió su gestión económica y sus políticas de reducción de impuestos, mientras presentó a su contrincante como una representante del ala progresista demócrata.
La derrota republicana ocurre en un estado que ha sido considerado durante décadas uno de los principales bastiones del conservadurismo estadounidense. El resultado también coincide con la victoria del demócrata James Talarico en la contienda por el Senado frente al republicano Ken Paxton.
Aunque Hinojosa asumirá la gubernatura en enero, su capacidad para implementar sus propuestas estará condicionada por el control republicano de la legislatura estatal.
El resultado abre un nuevo capítulo político para Texas y representa un revés para los republicanos, particularmente por tratarse de un estado que el presidente Donald Trump ganó por amplio margen en las elecciones presidenciales de 2024.













