Viajar en familia tiene algo especial: la emoción de preparar las maletas, elegir el destino, imaginar los días de descanso y, por fin, sentarse junto a los tuyos mientras el avión comienza a despegar. Pero también tiene una realidad que muchas veces pesa más que la ilusión: el presupuesto. Por eso, encontrar una tarifa que permita disfrutar el trayecto sin gastar una fortuna puede cambiar por completo la experiencia de unas vacaciones.
Eso fue parte de lo que encontró Zeltzin Juárez, directora de comunicación de Noticias de Frente, cuando decidió viajar con toda su familia a Tulum, Quintana Roo, a bordo de Mexicana, la aerolínea del Estado mexicano que volvió a operar en diciembre de 2023 y que desde entonces ha estado en el centro de una discusión que mezcla aviación, dinero público y política.
La salida fue desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), otra infraestructura que ha enfrentado críticas desde su construcción. El destino era el Aeropuerto Internacional de Tulum, desde donde la familia continuaría su recorrido hacia Playa del Carmen.
Y el viaje comenzó con una cifra que llama la atención: 3 mil 36 pesos por persona, viaje redondo, con impuestos, TUA y equipaje incluido.
La familia consiguió esa tarifa al comprar sus boletos durante el Martes de Primera, promoción con la que obtuvo un descuento del 25 por ciento. Además del traslado de ida y vuelta, el boleto contempló equipaje de mano y objeto personal con un límite conjunto de 10 kilogramos, una maleta documentada de hasta 25 kilogramos, selección de asiento sin costo y check-in en línea.
También incluyó, conforme a las condiciones de la tarifa adquirida, la posibilidad de modificar la fecha u horario sin cargo adicional.
Para una familia, estos detalles hacen la diferencia. No es lo mismo comprar un boleto que parece barato y después sumar equipaje, asientos y otros cargos, que conocer desde el principio cuánto costará el viaje y qué servicios están contemplados.
La comodidad empieza antes de llegar al destino
La experiencia no se quedó en el precio. Ya dentro del avión, Zeltzin mostró el espacio disponible entre los asientos y destacó la comodidad para estirar las piernas, cruzarlas e ir cómodamente con un bebé en brazos.
En los viajes familiares, el espacio importa. Los niños necesitan acomodarse, los adultos buscan viajar sin sentirse apretados y todos agradecen que el tiempo a bordo sea parte de las vacaciones, no una prueba de resistencia antes de llegar a la playa.
Durante el vuelo, la directora de comunicación también revisó el menú disponible. Entre las opciones observadas había café o té con galletas por 65 pesos; cerveza con papas o cacahuates por 111 pesos, y un refresco acompañado de un cuernito o sándwich y papas por 195 pesos.
La experiencia a bordo fue tranquila, aunque hubo algunos momentos de turbulencia. Al llegar a Tulum, el equipaje apareció rápidamente en las bandas y las maletas de la familia llegaron en buenas condiciones.
No hubo, en este recorrido, una historia de equipaje perdido o de contratiempos que arruinaran el inicio de las vacaciones. Lo que Zelzin encontró fue un vuelo que cumplió con lo esperado y en el que pudo concentrarse en disfrutar el viaje con su familia.
Viajar con una aerolínea mexicana también es conocerla
Durante el trayecto, Zeltzin Juárez conversó con otros pasajeros que habían elegido Mexicana. Uno de ellos viajaba por primera vez a Tulum y consideró accesibles las tarifas. Otro destacó la atención del personal y compartió que había pagado alrededor de mil 500 pesos por su vuelo desde el AIFA, aunque aclaró que contaba con un descuento laboral.
Una familia entrevistada también valoró los precios del boleto y los alimentos a bordo.
Son testimonios individuales, no una encuesta nacional. Sin embargo, reflejan las razones por las que algunos viajeros deciden utilizar la aerolínea: el costo, los horarios, la atención y la posibilidad de llegar a destinos turísticos sin rebasar su presupuesto.
Además, apoyar lo mexicano no significa cerrar los ojos ante los problemas. Significa conocer las alternativas, utilizarlas cuando responden a las necesidades del pasajero y exigir que las empresas públicas y privadas cumplan con sus responsabilidades.
Al final, las vacaciones de Juárez dejaron una experiencia concreta: un viaje redondo por 3 mil 36 pesos por persona, con equipaje documentado, selección de asiento y otros servicios incluidos.
Mientras continúan las discusiones sobre el futuro de Mexicana, el AIFA y el aeropuerto de Tulum, la experiencia de quienes utilizan estas rutas aporta otra dimensión al debate.
Porque viajar también es descubrir, compartir tiempo con la familia y encontrar maneras de conocer México sin que el presupuesto se convierta en una barrera. Y para saber qué ofrece una aerolínea, además de revisar sus cuentas y escuchar sus críticas, también hace falta observar lo que ocurre cuando sus pasajeros despegan, llegan a su destino y comienzan sus vacaciones.

















