El desacuerdo por el aumento salarial llevó a trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a tomar las calles y cerrar avenidas, carreteras y accesos en distintas zonas del país. La protesta no sólo apunta al porcentaje de incremento ofrecido: también pone sobre la mesa las condiciones en las que médicos, enfermeras y personal administrativo realizan sus labores, así como el descontento con la dirigencia sindical.
La movilización del viernes afectó la circulación en la Ciudad de México y el Estado de México, donde los manifestantes se concentraron en puntos estratégicos, incluidos hospitales y oficinas administrativas. También se registraron protestas en Baja California Sur, Coahuila, Colima, Hidalgo, Nuevo León, Puebla y Querétaro.
Los trabajadores inconformes, afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), reclaman un aumento directo al salario superior al 2.9 por ciento, suministro suficiente de medicamentos y materiales de trabajo, respeto a sus derechos sindicales y la salida de Rafael Olivos Hernández como dirigente nacional.
La oferta salarial, bajo rechazo
La diferencia entre lo ofrecido y lo que exigen los trabajadores mantiene abierto el conflicto. La propuesta que será sometida a consulta el próximo 14 de octubre contempla un incremento de 2.9 por ciento al sueldo tabular y de 3.9 por ciento en prestaciones.
Mientras la dirigencia busca encauzar las inconformidades mediante una mesa de diálogo, los manifestantes han exigido respuestas públicas y concretas. Funcionarios de la Secretaría de Gobernación acudieron al plantón instalado frente a las oficinas centrales del IMSS, sobre Paseo de la Reforma, pero los trabajadores rechazaron la invitación a dialogar en otros términos.
La tensión escaló por la tarde, cuando policías capitalinos intervinieron para retirar a los inconformes de Reforma. La circulación se restableció antes de las 20:00 horas, después de que algunos participantes decidieran abandonar el campamento y otros optaran por permanecer en el sitio.
Las afectaciones también alcanzaron Periférico Norte y la carretera México-Pachuca, en el Estado de México. En Colima, además, los trabajadores advirtieron que podrían suspender labores de manera escalonada, sin interrumpir la atención de urgencias en el Hospital 1 de Villa de Álvarez.
El sindicato llama a negociar; el IMSS reporta operación normal
Tras las movilizaciones, Rafael Olivos Hernández difundió un mensaje en el que pidió resolver las diferencias mediante el diálogo y aseguró que no habría represalias contra quienes expresaran pacíficamente sus opiniones. También anunció la integración de un comité encabezado por Jesús Manjarrez, secretario de Conflictos, para dar seguimiento a las demandas.
Por su parte, el IMSS sostuvo que sus hospitales y unidades médicas permanecían en funcionamiento en todo el territorio nacional. Según el instituto, los servicios de urgencias, hospitalización, terapia intensiva, atención de partos y hemodiálisis estaban garantizados, mientras más de 400 mil trabajadores habían registrado su asistencia y laborado con normalidad.
El próximo 14 de octubre será una fecha clave para la negociación salarial, aunque la consulta sobre el incremento no resuelve por sí misma el resto de las exigencias. El abasto de insumos, los derechos sindicales y la demanda de relevo en la dirigencia siguen formando parte de un conflicto que ya salió de los centros de trabajo para instalarse en las calles.

















