La infraestructura carretera en México tendrá un programa de inversión de 647 mil 831 millones de pesos, provenientes de recursos públicos y privados, para la construcción, modernización y atención de 11 mil 366 kilómetros de caminos y carreteras.
El plan, correspondiente principalmente al periodo 2025-2029, registra hasta ahora mil 796 kilómetros concluidos, equivalente a un 15% de avance. Además, 4 mil 223 kilómetros se encuentran actualmente en proceso.
Caminos prioritarios: más de 3 mil kilómetros
Uno de los principales componentes son los 11 caminos prioritarios previstos entre 2025 y 2029.
En conjunto, representan 3 mil 161 kilómetros y una inversión de 154 mil 616 millones de pesos.
De este paquete, dos proyectos ya fueron concluidos, ocho están en proceso y uno se encuentra por iniciar, de acuerdo con el informe de infraestructura.
A este bloque se suman obras específicas para mejorar la conectividad mediante puentes y distribuidores. Para 2025-2030 se contemplan 24 proyectos, con una longitud acumulada de 47.6 kilómetros y una inversión de 25 mil 134 millones de pesos.
De las obras contempladas, 10 están concluidas, 11 se encuentran en proceso, una está por comenzar y dos están programadas para 2027.
Autopistas: 802 kilómetros de nuevos proyectos
El programa de autopistas contempla 18 proyectos entre 2025 y 2030, con una longitud total de 802 kilómetros y una inversión estimada de 100 mil 631 millones de pesos.
Actualmente, cuatro autopistas están concluidas y 11 se encuentran en proceso, mientras que tres proyectos todavía están por iniciar.
Este componente amplía el alcance del programa más allá de la conservación y rehabilitación de carreteras existentes, al incorporar nuevos proyectos de infraestructura carretera.
Participación privada sin transferir la propiedad al sector privado
Otro de los componentes del plan son 19 proyectos de inversión mixta mediante Banobras, que suman más de mil 800 kilómetros nuevos o modernizados y una inversión de 213 mil 868 millones de pesos.
La estimación para estas obras es de 177 mil 862 empleos directos y 144 mil 745 indirectos.
El esquema planteado establece una diferencia respecto a una concesión tradicional: el Estado conserva la propiedad y los derechos sobre la infraestructura.
El sector privado participa aportando inversión y asumiendo determinados riesgos, mientras que los proyectos están diseñados bajo un esquema autofinanciable.
En las autopistas construidas bajo este modelo también se contempla la operación con estándares establecidos en los contratos y la intervención de un supervisor independiente, encargado de verificar que las obligaciones contractuales se cumplan.
Así, el programa combina obras de construcción, modernización y ampliación de la red carretera con distintos mecanismos de financiamiento, con proyectos que se desarrollarán de manera escalonada entre 2025 y 2030.

















