Cruz Azul y Pumas firmaron un empate 0-0 en la final de ida del Clausura 2026, un resultado que, aunque sin goles, dejó una intensa batalla táctica y estadística en el Estadio Ciudad de los Deportes, donde los cementeros fueron ampliamente superiores, pero no lograron reflejarlo en el marcador.
La Máquina generó más peligro durante los 90 minutos, con 24 disparos totales frente a solo cuatro intentos de los universitarios. Sin embargo, únicamente cuatro remates celestes fueron a portería, evidenciando una vez más la falta de contundencia del conjunto azul.
Pumas, por su parte, registró su cifra más baja de disparos en un partido de Liga MX durante toda la temporada, pero encontró en el arquero Keylor Navas a su principal salvador. El costarricense realizó cuatro atajadas, dos de ellas determinantes para mantener el cero y dejar con vida a los auriazules rumbo a la vuelta.
Las estadísticas reflejan el dominio cementero en varios apartados: Cruz Azul acumuló 40 toques dentro del área rival contra apenas cuatro de Pumas; además, superó ampliamente en pases en campo contrario (331-122), pases en el último tercio (206-57) y centros al área (32-5).
No obstante, los universitarios lograron equilibrar el duelo en los enfrentamientos individuales. De los 95 duelos disputados, Pumas ganó el 48 por ciento, mientras Cruz Azul se impuso en el 51 por ciento.
La historia también pesa sobre ambos clubes. Cruz Azul disputa su final número 19 en la Primera División mexicana, siendo el segundo equipo con más finales jugadas, solo detrás del América. Sin embargo, también carga con el récord de más finales perdidas: 11 en total, siete de ellas en torneos cortos.
Pumas, en cambio, disputa su decimoquinta final de liga. Los universitarios han perdido ocho finales y buscan sumar un nuevo campeonato tras llegar como líderes del torneo, algo que no ocurría desde el Apertura 2015.
En los banquillos también hay historias particulares. Joel Huiqui, técnico interino de Cruz Azul, llegó a la final con apenas cinco partidos dirigidos, una rareza en los torneos cortos. Además, como jugador formó parte del plantel cementero en cinco finales perdidas.
Del otro lado, Efraín Juárez busca entrar al selecto grupo de entrenadores que han conquistado títulos con el mismo club tanto como futbolistas como estrategas.
La serie también revive una rivalidad histórica: esta es la tercera final de liga entre Cruz Azul y Pumas. Los cementeros ganaron la de 1978-79, mientras los universitarios se quedaron con la de 1980-81. Ahora, 45 años después de su última disputa por el título, ambos vuelven a encontrarse con el campeonato en juego.
Todo se definirá el próximo domingo en Ciudad Universitaria.
















