La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, anunció una serie de reformas a la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho de Autor con el objetivo de fortalecer la protección de artistas frente al uso de inteligencia artificial, así como una renovación integral de la Ley Federal de Cinematografía tras tres décadas sin cambios.
En materia laboral y de derechos de autor, la funcionaria explicó que las nuevas disposiciones reconocen la voz y la imagen como elementos esenciales del trabajo artístico, por lo que quedarán protegidos legalmente como parte de la identidad profesional de actores, locutores y creadores.
Las reformas establecen que no se podrá utilizar, replicar o modificar la voz o imagen de una persona sin su consentimiento explícito, en respuesta al avance de tecnologías capaces de imitar identidades. Con ello, se busca evitar la sustitución injusta de talento humano mediante herramientas digitales.
Asimismo, se plantea la obligación de contar con contratos claros que regulen el uso tecnológico de estos elementos, delimitando cuándo se trata de una colaboración legítima y cuándo de una posible suplantación o uso indebido.
En paralelo, Curiel de Icaza anunció la renovación de la Ley de Cine, que no había sido actualizada en más de 30 años. La reforma propone modernizar el marco legal del sector audiovisual para adaptarlo a las nuevas dinámicas de producción y consumo.
Entre los cambios, destaca la incorporación de una perspectiva de derechos culturales, que prioriza la inclusión, la diversidad y la libertad creativa. También se reafirma el papel del Estado en el impulso al cine nacional, integrando al FOCINE dentro de la legislación para garantizar su desarrollo progresivo.
La iniciativa amplía además la definición del sector audiovisual, al reconocer no solo al cine tradicional, sino también a los contenidos digitales, plataformas de streaming y nuevas formas de producción como parte de un mismo ecosistema cultural.
Con estas reformas, el gobierno busca responder a los retos tecnológicos actuales y redefinir las reglas de una industria en transformación, donde la protección de la identidad artística y la adaptación al entorno digital se vuelven ejes centrales.
















