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Pemex separa a tres funcionarios por derrame en el Golfo de México; crece presión por esclarecer origen

La petrolera estatal toma medidas internas tras el derrame mientras persisten dudas sobre su origen y aumentan las críticas por el manejo ambiental y la respuesta institucional

Foto: Captura de pantalla

El director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, informó que tres funcionarios fueron separados de su cargo tras el derrame de hidrocarburos registrado en el Golfo de México, uno de los eventos ambientales más relevantes del año en el país.

Sin revelar nombres, el titular de la petrolera detalló que las separaciones corresponden a mandos clave en materia ambiental y de control operativo: el subdirector de seguridad, salud en el trabajo y protección ambiental; el coordinador de control marino, derrames y residuos; y el líder de derrames y residuos.

La decisión ocurre en medio de crecientes cuestionamientos sobre el origen del derrame, detectado desde febrero y marzo de 2026 mediante imágenes satelitales que evidenciaron una extensa mancha de petróleo en aguas marinas. Con el paso de las semanas, el hidrocarburo alcanzó costas de Veracruz, Tabasco, Campeche y Tamaulipas, afectando entre 600 y más de 900 kilómetros de litoral.

El impacto ha sido significativo: daños a ecosistemas marinos, afectaciones a la fauna y pérdidas económicas en sectores como la pesca y el turismo. Brigadas gubernamentales continúan con labores de limpieza y han recolectado cientos de toneladas de material contaminante, aunque autoridades estiman que la remediación podría prolongarse durante meses.

Uno de los puntos más polémicos ha sido la falta de certeza sobre la causa del derrame. En un inicio, se plantearon hipótesis como filtraciones naturales —chapopoteras— o el paso de embarcaciones. Sin embargo, evidencia posterior ha apuntado a una posible relación con infraestructura petrolera.

Reportes recientes indican que el propio gobierno reconoce como probable origen instalaciones vinculadas al complejo Cantarell, en la Sonda de Campeche, lo que ha intensificado la presión pública sobre el mantenimiento de ductos y operaciones de Pemex.

En paralelo, organizaciones ambientalistas y especialistas han criticado la respuesta institucional, señalando retrasos, falta de transparencia y ausencia inicial de diagnósticos científicos concluyentes.

El caso ha reactivado el debate sobre los riesgos de la industria petrolera en México y la necesidad de reforzar la regulación ambiental, así como los protocolos de prevención y atención ante desastres de esta magnitud.