lE frágil alto al fuego en el conflicto entre Irán y Estados Unidos mostró signos de debilitamiento este jueves, en medio de los intensos bombardeos israelíes sobre Beirut, la presión iraní sobre el estratégico estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre las próximas negociaciones de paz.
Tanto Irán como Estados Unidos se declararon vencedores tras el anuncio de la tregua por parte de Trump, pero también intensificaron sus medidas de presión. Medios semioficiales iraníes insinuaron que sus fuerzas han sembrado minas en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el petróleo que Teherán ha cerrado. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que las fuerzas de su país atacarán con mayor dureza si Irán no cumple lo pactado.
Además, persiste el desacuerdo sobre si el cese al fuego incluye una pausa en los combates entre Israel y el grupo Hezbolá. El miércoles, Israel bombardeó Beirut, dejando la jornada más letal en Líbano desde que comenzó la guerra el 28 de febrero.
Los ataques a civiles en el Líbano por parte del régimen sionista de Israel fueron condenados de forma blandengue por las Naciones Unidas en redes sociales:
También sigue sin definirse el futuro del arsenal de uranio enriquecido de Irán —el corazón de las tensiones—, cuándo y cómo se reanudará el tránsito normal por el estrecho de Ormuz, y qué pasará con la capacidad iraní para lanzar ataques con misiles o apoyar a grupos armados en la región.
Con información de AP















