Como si se tratara del despertar de un monstruo dormido —al estilo de la icónica película Godzilla—, científicos advierten que un evento extremo del fenómeno El Niño podría emerger nuevamente en los próximos años, impulsado por el calentamiento global.
Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México señalan que el incremento sostenido de las temperaturas está intensificando los patrones climáticos: veranos más extremos, inviernos más severos y huracanes más violentos. En este contexto, eventos como El Niño podrían alcanzar niveles excepcionales, como ocurrió en 2015-2016.
Aquel episodio fue denominado “Niño Godzilla”, un término acuñado por el oceanógrafo Bill Patzert debido a la magnitud del calentamiento del océano Pacífico, donde la temperatura superficial superó en más de 2.5 grados centígrados el promedio. La analogía no es menor: así como el kaiju japonés arrasa ciudades en la ficción, este fenómeno tiene la capacidad de detonar impactos climáticos a escala global.
La investigadora María Luisa Machain Castillo explicó que, a diferencia de un evento típico, este tipo de fenómeno extremo puede alterar la circulación atmosférica global, conocida como la Célula de Walker, generando efectos simultáneos en distintos continentes.
Las proyecciones actuales apuntan a que uno de los primeros países en resentir sus efectos sería Chile, donde, según la meteoróloga Michelle Adam, se prevén condiciones extremas desde el invierno austral de 2026: lluvias intensas en cortos periodos, fuertes vientos y cambios bruscos de temperatura que podrían derivar en afectaciones importantes.
El alcance del fenómeno sería global. En Perú y Ecuador podrían registrarse lluvias torrenciales e inundaciones; en Australia e Indonesia, sequías severas e incendios forestales; mientras que en Norteamérica se anticipan inviernos más húmedos en el sur y temperaturas inusualmente cálidas en el norte.
En los océanos, el exceso de calor provocaría blanqueamiento masivo de corales, afectando ecosistemas completos. En México, durante el evento de 2015-2016, incluso se detectaron especies invasoras en costas como Mazatlán, evidencia del impacto que estos cambios pueden generar en la biodiversidad.
Aunque el término “Godzilla” proviene de la cultura popular, los científicos subrayan que la amenaza es real. No se trata de ciencia ficción, sino de un fenómeno climático que, alimentado por el cambio climático, podría volver a emerger con fuerza.
Como en la pantalla grande, la advertencia ya está hecha: el “monstruo” no ha desaparecido… y podría estar preparándose para un nuevo despertar.















