Durante su participación en la conferencia matutina del Gobierno de México, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, presentó un nuevo protocolo nacional de atención médica para el diagnóstico temprano de cáncer infantil, una estrategia clave ante el alarmante panorama que enfrenta este grupo etario.
“El cáncer infantil es la primera causa de mortalidad en niñas y niños de entre 5 y 14 años”, advirtió Kershenobich. Actualmente, la tasa de supervivencia ronda el 52%, pero el objetivo del nuevo protocolo es elevarla al 70% o incluso 80%, mediante la detección oportuna y un tratamiento adecuado.
Agregó que uno de los pilares del protocolo es fortalecer la capacidad diagnóstica de los médicos de primer contacto, especialmente en áreas rurales y comunidades con menor acceso a servicios especializados.
Además, se contempla la creación de un registro nacional de cáncer infantil que permitirá dar seguimiento integral a los pacientes, desde la sospecha diagnóstica hasta el tratamiento y la recuperación.
Signos de alerta
El protocolo incluye una lista clara de signos y síntomas que deben generar sospecha de cáncer en menores de edad, y que deben ser atendidos si persisten por más de 15 días. Algunos de estos síntomas son:
- Sudoración nocturna excesiva
- Pérdida de peso inexplicable
- Cansancio constante
- Pupila blanca o alteración en el color del ojo
- Sangrado por encías o nariz
- Fiebre persistente
- Distensión abdominal
- Presencia de moretones o manchas sin causa aparente
- Dolores de cabeza continuos
- Ganglios inflamados
- Dolor óseo o fracturas sin explicación
- Aumento del volumen testicular o testículo endurecido
“Estos signos deben ser conocidos tanto por médicos como por la población general. La clave está en sospechar a tiempo”, subrayó el secretario.
Según datos presentados, la leucemia es el cáncer más común en menores, seguido por tumores cerebrales y testiculares. Cuando se detecta a tiempo, el pronóstico mejora significativamente, por lo que el protocolo también establece criterios clínicos para referir de inmediato al paciente a un segundo o tercer nivel de atención.
A diferencia de algunos tipos de cáncer en adultos (como el de mama o el cérvico-uterino, que pueden detectarse con pruebas de tamizaje), en niñas, niños y adolescentes la única vía de detección temprana es a través de la observación clínica de síntomas.
“El diagnóstico oportuno es tan o más importante que el tratamiento mismo”, concluyó Kershenobich. El protocolo busca no solo salvar vidas, sino también mejorar la calidad de vida de los pacientes pediátricos con cáncer, así como optimizar los recursos del sistema de salud.
















