En una reciente entrevista, Donald Trump expresó su gratitud y desafío tras sobrevivir a un intento de asesinato durante un mitin en Pensilvania. “Debería estar muerto”, afirmó el expresidente, describiendo la experiencia como “muy surrealista”. Trump relató cómo un tirador abrió fuego contra él, golpeando su oreja derecha justo después de que girara la cabeza, lo que evitó un disparo mortal.
El incidente ocurrió mientras Trump hablaba en un rally de campaña. A bordo de su avión privado, en ruta a la Convención Nacional del Partido Republicano en Milwaukee, compartió detalles de la experiencia. “El doctor en el hospital dijo que nunca había visto algo así, lo llamó un milagro”, contó Trump, quien llevaba un gran vendaje blanco cubriendo su oreja derecha. A pesar de las heridas, insistió en que no se tomaran fotos.
Trump describió cómo los agentes del Servicio Secreto lo sacaron rápidamente del escenario después del disparo, aunque él quería seguir hablando con sus seguidores. “Me dijeron que no era seguro y que tenían que llevarme al hospital”, explicó. También mostró un gran moretón en su antebrazo derecho, resultado de la intervención de los agentes que lo protegieron.
En el video del incidente, se puede escuchar a Trump pidiendo sus zapatos mientras los agentes lo retiraban del escenario. “Los agentes me golpearon tan fuerte que se me cayeron los zapatos, y mis zapatos son ajustados”, dijo con una sonrisa. Además, elogió la actuación de los agentes del Servicio Secreto, quienes neutralizaron al tirador con un disparo preciso. “Hicieron un trabajo fantástico”, añadió Trump.
El expresidente también reflexionó sobre la icónica imagen de él levantando el puño y diciendo “Lucha” mientras los agentes intentaban llevarlo a un SUV blindado. “Mucha gente dice que es la foto más icónica que han visto”, comentó Trump. A pesar de la situación, expresó su deseo de seguir hablando después de haber sido herido. “Simplemente quería seguir hablando, pero acabo de ser disparado”, dijo.
Finalmente, Trump agradeció a la multitud de 55,000 personas en el mitin por mantener la calma durante el tiroteo. “En muchos lugares, especialmente en partidos de fútbol, escuchas un solo disparo y todos corren. Aquí hubo muchos disparos y se quedaron”, señaló. El tirador fue identificado como Thomas Matthew Crooks, de 20 años, quien fue abatido por un francotirador del Servicio Secreto.















