Sembrar también significa encontrar quién compre lo que se cosecha. El programa Sembrando Vida cuenta con 414 mil 80 campesinas y campesinos, así como alrededor de 778 mil 509 hectáreas cultivadas, de acuerdo con los datos presentados este miércoles por Columba López, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Durante la conferencia matutina, la funcionaria destacó la importancia de impulsar la producción en el campo y facilitar que los productos lleguen a los consumidores. La iniciativa no se limita a cultivar la tierra: también busca fortalecer las oportunidades de comercialización para las familias productoras.
Entre los productos que se elaboran o cosechan en las comunidades participantes hay café, cacao, miel, frutas, verduras, mermeladas y otros alimentos procesados. Estos pueden comercializarse y ser adquiridos por cualquier persona interesada, de acuerdo con los mecanismos de venta disponibles.
La estrategia de comercialización ya contempla tianguis campesinos, cooperativas y puntos de venta para acercar los productos directamente al público. Según la Secretaría de Bienestar, entre enero y junio de 2026 se realizaron 4 mil 520 tianguis campesinos en el país, con alimentos frescos y productos elaborados por las comunidades.
Una plataforma para registrar el trabajo en el campo
Otro de los avances presentados es la Plataforma de Seguimiento de Sembrando Vida, una herramienta que permite registrar las actividades realizadas en las parcelas sin necesidad de contar con conexión a internet.
Esta función resulta relevante para las comunidades rurales donde la cobertura de internet es limitada, pues facilita el registro del trabajo en campo y el seguimiento de las actividades productivas.
El programa también busca que las cosechas no se queden únicamente en la producción primaria, sino que puedan transformarse, contar con una marca y llegar a más mercados, con mejores oportunidades de ingreso para quienes trabajan la tierra.
De acuerdo con información oficial publicada en 2026, Sembrando Vida ha impulsado la organización de productores mediante cooperativas, productos con marca propia y espacios de venta autogestionados. El objetivo es reducir la dependencia de intermediarios y fortalecer la comercialización directa.
Así, los avances del programa abarcan tanto la producción agrícola como la organización comunitaria y la búsqueda de nuevos canales de venta para los productos del campo mexicano.














