¿Y si el teléfono de uno de los 43 normalistas terminó precisamente en el lugar donde durante años se dijo que nunca estuvieron?
Ese es uno de los nuevos elementos que la presidenta Claudia Sheinbaum colocó este martes sobre la mesa al hablar de la investigación del caso Ayotzinapa. Y en medio de esa nueva ruta apareció un nombre que vuelve a generar polémica: Anabel Hernández.
Sheinbaum cuestionó la versión utilizada por el exjuez de barandilla de Iguala, José Ulises Bernabé, quien se encuentra en Estados Unidos y cuya extradición ha sido solicitada por México. La presidenta recordó que Hernández participó como testigo en el proceso estadounidense en el que se sostuvo la versión de que los estudiantes no estuvieron en la barandilla.
Pero ahora, dijo, existen elementos que apuntan en otra dirección, y es que, la investigación sobre los teléfonos de los normalistas abrió una ruta que, de acuerdo con Sheinbaum, permitió identificar que algunos aparatos fueron utilizados después de la desaparición de sus propietarios.
Uno de los casos llamó especialmente la atención: un teléfono de uno de los estudiantes apareció en el juzgado de barandilla de Iguala.
La pregunta es inevitable: ¿cómo llegó hasta ahí si los jóvenes nunca estuvieron en ese lugar?
La propia Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia de Ayotzinapa ya había documentado la relevancia del testimonio de Ulises Bernabé y su papel en la versión sobre lo ocurrido en la comandancia. En documentos oficiales se señala que Anabel Hernández participó como testigo en el proceso de asilo del exjuez en Estados Unidos.
Además, organizaciones y familiares de los normalistas han insistido en que la extradición de Bernabé es relevante para esclarecer qué ocurrió con los estudiantes que, de acuerdo con otras líneas de investigación, habrían sido llevados a ese sitio.
La otra bomba: el video que supuestamente “no existía”
La investigación también volvió sobre las cámaras del Palacio de Justicia de Iguala.
La FGR sostiene que el autobús Estrella de Oro 1531, en el que viajaban normalistas, fue captado por las cámaras de seguridad del inmueble cuando era detenido por policías municipales y estatales.
Durante años se manejó que las grabaciones no existían debido a fallas técnicas. Sin embargo, la Fiscalía afirma que esa versión resultó falsa y que nuevos testimonios permitieron establecer que los videos existieron y fueron retirados.
Esa investigación llevó a la captura del exgobernador de Guerrero, Ángel “N”, a quien la FGR atribuye una posible participación en el ocultamiento de información y evidencias relacionadas con la desaparición de los estudiantes.
Así, la investigación de Ayotzinapa vuelve a conectar piezas que durante años permanecieron separadas: los celulares de los jóvenes, la barandilla de Iguala, el testimonio de Ulises Bernabé, la participación de Anabel Hernández en aquel proceso y los videos del Palacio de Justicia.
Y la pregunta que queda sobre la mesa es tan sencilla como incómoda: Si uno de los teléfonos de los normalistas apareció en la barandilla, ¿quién estuvo ahí aquella noche y qué ocurrió realmente dentro de ese lugar?















