La construcción de la planta desaladora de Playas de Rosarito, Baja California, arrancará esta semana como parte de la estrategia federal para ampliar el abasto de agua potable en Tijuana y Rosarito.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el proyecto ejecutivo ya contempla los estudios y medidas ambientales necesarios. Explicó que se revisaron distintas alternativas para atender la falta de agua en la región y que la desaladora fue considerada la opción más viable.
“No hay otra opción”, sostuvo la mandataria al referirse a la desalinización en Baja California, al tiempo que señaló que los posibles impactos ambientales fueron analizados y pueden ser mitigados.
El proyecto contempla una inversión global de 12 mil 500 millones de pesos y forma parte de los proyectos prioritarios del Plan Nacional Hídrico. De acuerdo con información oficial, la infraestructura busca beneficiar a alrededor de 994 mil habitantes de la zona de Tijuana y Playas de Rosarito.
El tema ambiental ha estado presente en la discusión sobre las desaladoras, particularmente por el manejo de la salmuera que resulta del proceso de desalinización. En una explicación previa, Sheinbaum señaló que este aspecto debe resolverse mediante estudios que permitan determinar cómo disponer de la sal sin afectar la biodiversidad marina.
La información oficial del proyecto establece que la ejecución de la obra comenzó el 1 de septiembre de 2026, mientras que el gobierno de Baja California informó que esta semana se colocará la primera piedra.















